Quién es Matheus Reis, el juvenil mexico-brasileño que ya tiene una cláusula millonaria récord en Brasil
El futbol mexicano está acostumbrado a mirar hacia Europa cuando se habla de exportar talento. Sin embargo, en los últimos años han surgido historias distintas: jugadores que encuentran su gran oportunidad en otras ligas del mundo, desde Centroamérica y Asia hasta el siempre competitivo futbol sudamericano. En ese mapa alternativo aparece un nombre que empieza a generar ruido tanto en Brasil como en México: Matheus Reis.
Con solo 18 años, este atacante mexico-brasileño ya está blindado por uno de los clubes más importantes del Brasileirao y se ha convertido en el futbolista de origen mexicano con la cláusula de rescisión más alta de la historia. Ni siquiera figuras consolidadas y mediáticas como Santiago Giménez han alcanzado una cifra semejante.
Un contrato histórico con Fluminense
Fluminense, uno de los gigantes del futbol brasileño, decidió apostar fuerte por el futuro de Matheus. El club renovó su contrato hasta el año 2030 e incluyó una cláusula de rescisión que asciende a 80 millones de euros. Esta cifra lo coloca en un nivel de protección reservado solo para proyectos de súper estrella.
Para dimensionar el impacto, la tasación de Matheus supera por 30 millones de euros el valor máximo que llegó a alcanzar Santiago Giménez en el mercado antes de su fichaje por el Milan. Es decir, un jugador que todavía se está abriendo camino a nivel profesional ya iguala o rebasa a algunos de los mexicanos más cotizados de la actualidad.
La cláusula comenzará a aplicar a partir de la temporada 2026, lo que revela el plan a mediano y largo plazo del club carioca: formar a Matheus como una pieza clave de su proyecto deportivo y, eventualmente, convertirlo en una venta histórica si algún club europeo decide pagar esa cantidad.
De la Ciudad de México a las fuerzas básicas del Fluminense
Aunque hoy se desenvuelve en Brasil y luce la camiseta tricolor de Fluminense, los orígenes de Matheus están ligados directamente con México. Nació en la Ciudad de México mientras su padre, Elías Luiz do Reis, militaba en Pumas Morelos en la antigua segunda división. Ese detalle le otorgó la nacionalidad mexicana por nacimiento, además de la brasileña por herencia familiar.
A los 10 años, ya instalado en Brasil, fue reclutado por las fuerzas básicas de Fluminense. Desde muy pequeño destacó por su facilidad para adaptarse a distintas posiciones en el frente de ataque. Podía jugar como extremo por ambas bandas, como media punta e incluso como nueve móvil, lo que le permitió escalar de categoría en categoría dentro de la institución carioca.
Los entrenadores de las divisiones inferiores lo describen como un atacante con gran lectura de juego, capacidad para asociarse y una notable agresividad ofensiva. Esa mezcla de recursos técnicos y entendimiento táctico lo ha convertido en uno de los proyectos más seductores de la cantera de Fluminense en los últimos años.
Un ofensivo moderno: versatilidad y gol
Más allá de las cifras y de la etiqueta de “joya”, los informes que llegan desde Brasil retratan a Matheus como un delantero moderno. No se limita a esperar el balón dentro del área: retrocede, participa en la construcción, genera superioridades en los costados y ataca los espacios a la espalda de los defensores.
Su perfil encaja con lo que hoy buscan muchos equipos de élite: futbolistas que no solo definan jugadas, sino que también contribuyan a crear ocasiones. Esa polivalencia es una de las razones por las que Fluminense se adelantó y decidió asegurarse su futuro con un contrato largo y una cláusula tan elevada.
Doble nacionalidad y un dilema de selección
El punto que más llama la atención en México es su situación con las selecciones. Al haber nacido en territorio mexicano, Matheus es “mexicano por nacimiento” y, por lo tanto, elegible para representar al Tri sin ninguna traba legal. Al mismo tiempo, por su ascendencia y formación, también puede jugar para Brasil.
En categorías menores ya ha defendido ambas camisetas. Con Brasil fue campeón del Campeonato Sudamericano Sub-17 en 2023, un torneo que sirvió para colocarlo en el radar internacional. Un año después, en 2024, aceptó convocatorias de la Selección Mexicana Sub-18 para entrenar y disputar partidos amistosos, lo que reavivó el interés del entorno mexicano por convencerlo de comprometerse con el Tri en el futuro.
Lo más importante es que, hasta ahora, Matheus no ha jugado ningún partido oficial con una selección mayor. Las reglas de la FIFA indican que, mientras no debute en un encuentro oficial de categoría absoluta (Mundial, eliminatorias, Copa América, Eurocopa o similares en su confederación), conserva la posibilidad de elegir definitivamente a cuál país representará.
México o Brasil: una batalla que apenas comienza
La disputa por su lealtad deportiva apunta a ser uno de los temas más interesantes en los próximos años. Brasil lo ve como un talento que encaja en su larga tradición de atacantes creativos y desequilibrantes. México, por su parte, observa en él una oportunidad para reforzar una posición clave con un futbolista formado en una de las canteras más competitivas del mundo.
La decisión final no será sencilla. Intervendrán factores deportivos —proyectos deportivos, minutos de juego, presencia en torneos importantes— pero también cuestiones emocionales: raíces, identidad, vínculo familiar y la forma en la que cada federación lo haga sentir parte de su proyecto.
Es probable que ambos países intensifiquen sus esfuerzos en cuanto Matheus se consolide en el primer equipo de Fluminense y comience a llamar la atención del futbol europeo. En ese escenario, cada convocatoria, cada acercamiento y cada diálogo contará para inclinar la balanza.
¿Puede volver a jugar con México si ya estuvo con Brasil?
En términos reglamentarios, la respuesta es sí, mientras no haya disputado un encuentro oficial con la selección mayor de Brasil. Haber jugado con selecciones juveniles, incluso en torneos importantes como el Sudamericano Sub-17, no cierra la puerta a un cambio de federación, siempre que se cumplan ciertos requisitos.
La clave está en que, cuando tome la decisión definitiva, Matheus presente una solicitud para representar a una sola selección a nivel absoluto. Mientras ese cambio se haga dentro del marco establecido, México podría contar con él si lo convence de dar ese paso, aun después de su participación con categorías juveniles de Brasil.
Lo que representa para el futbol mexicano
Aunque actualmente su carrera se desarrolla en Brasil, el caso de Matheus Reis envía un mensaje claro al futbol mexicano: el talento nacional puede formarse, consolidarse y ser valorizado al máximo fuera de la Liga MX.
Que un jugador nacido en la Ciudad de México tenga una cláusula de 80 millones de euros en un club brasileño de primer nivel rompe con la idea tradicional de que el único camino hacia la élite pasa por Europa de forma directa. También refuerza el valor de la formación sudamericana, donde la competencia diaria es intensa y la exportación de talentos hacia ligas top es una constante.
Para la Federación Mexicana de Futbol, seguir de cerca este tipo de perfiles es fundamental si quiere ampliar su base de jugadores con experiencia internacional y con otro tipo de formación táctica y competitiva. Ignorar casos como el de Matheus significaría renunciar a futbolistas que podrían marcar diferencias a futuro.
¿Qué viene para Matheus en los próximos años?
En el corto plazo, el objetivo principal será consolidarse en la primera plantilla de Fluminense. Eso implica ganar minutos, competir por un lugar con jugadores de experiencia, soportar la presión de un club grande y responder a la expectativa que genera su millonaria cláusula.
Si mantiene la proyección actual, es razonable pensar que, antes de 2030, algún club europeo preguntará seriamente por él. Difícilmente se paguen de inmediato los 80 millones de euros fijados, pero una oferta alta podría hacer que Fluminense reevalúe su postura en el futuro.
La forma en la que gestione esta etapa de crecimiento será determinante: regularidad, profesionalismo, capacidad para manejar los reflectores y, sobre todo, su rendimiento en partidos importantes serán los factores que marquen la diferencia entre ser una promesa más o convertirse en una auténtica figura internacional.
Un símbolo de la globalización del futbol
Historias como la de Matheus Reis reflejan la realidad actual del futbol: jugadores con doble nacionalidad, trayectorias que cruzan países y continentes desde la adolescencia, y decisiones que ya no se limitan a una sola liga o una sola selección.
El hijo de un futbolista brasileño que jugaba en la segunda división mexicana, nacido en la Ciudad de México, formado en Río de Janeiro, pretendido por dos selecciones nacionales y blindado con una cláusula de 80 millones de euros, encarna perfectamente esta nueva era.
Para México, representa una oportunidad y un reto. Para Brasil, un proyecto a pulir. Para el mercado internacional, un nombre a seguir muy de cerca. Lo único seguro es que, con apenas 18 años, Matheus Reis ya ha roto un récord y ha encendido una discusión que se mantendrá vigente durante mucho tiempo: ¿terminará vistiendo de verde, blanco y rojo, o se quedará con el amarillo de la “canarinha”?
Mientras esa respuesta llega, su crecimiento en Fluminense y el eco de su cláusula millonaria seguirán alimentando la expectativa en ambos países.
