Armando la hormiga gonzález se gana el 9 de méxico rumbo a 2026

La explosión goleadora de Armando «La Hormiga» González no se detiene y su nombre ya no solo aparece en la parte alta de la tabla de goleo de la Liga MX, sino también en el centro del debate sobre quién debe ser el ‘9’ de México en el Mundial 2026. Con su último tanto ante Rayados, el delantero de Chivas refuerza su lugar en la Selección Mexicana y, de paso, aumenta la presión sobre Santiago Giménez, que todavía busca recuperar su mejor versión tras una larga lesión.

En el duelo entre Monterrey y Guadalajara disputado en el Estadio BBVA, escenario mundialista, González volvió a demostrar por qué atraviesa uno de los momentos más brillantes de su carrera. El atacante rojiblanco inauguró el marcador gracias a una jugada bien hilvanada por el frente de ataque del Rebaño: Ángel Sepúlveda filtró un pase preciso al espacio y La Hormiga, fiel a su instinto de área, atacó el balón con determinación para definir con frialdad y firmar el 1-0.

Ese gol no fue uno cualquiera. Con esa anotación, el artillero de Chivas llegó a 10 tantos en la Jornada 12 del Clausura 2026, ratificándose como máximo goleador del torneo y extendiendo una racha impresionante: cuatro partidos consecutivos viendo puerta. La producción ofensiva de González lo mantiene en la pelea directa con Joao Pedro, del Atlético San Luis, en la carrera por el título de goleo.

El rendimiento actual de La Hormiga no es ningún accidente. Ya en el Apertura 2025 se había consagrado como campeón de goleo, compartiendo la cima con el propio Joao Pedro y con Paulinho, de Toluca, los tres con 12 dianas. Aquella campaña confirmó que lo suyo no era un simple «verano goleador», sino la consolidación de un delantero que ha ido puliendo su definición, sus movimientos sin balón y su lectura de juego.

Este presente fulgurante llega en el mejor momento posible para él. La convocatoria de marzo de la Selección Mexicana para la Fecha FIFA -en la que el equipo de Javier Aguirre se mide a rivales de peso como Portugal y Bélgica- lo incluye como uno de los nombres fijos en la lista. Más que un premio, su llamado luce como una consecuencia lógica de su desempeño: 10 goles, liderazgo en el área y un rol protagónico en un equipo que comanda la Liga MX.

Chivas, bajo la dirección de Gabriel Milito, se ha convertido en una máquina ofensiva. El liderato general no es casualidad: el equipo tapatío viene de dos exhibiciones contundentes en apenas una semana, un 5-0 sobre León y un 3-0 frente a Monterrey, con La Hormiga como principal referencia en el ataque. El contexto colectivo también potencia su candidatura para el Tri: un goleador en racha, en un equipo líder, suele ser un argumento difícil de ignorar para cualquier seleccionador.

El contraste con la situación de Santiago Giménez es inevitable. El delantero, que se perfilaba como uno de los hombres clave de México para la Copa del Mundo, apenas regresó a las canchas con el AC Milan luego de una ausencia de 144 días por lesión. Esa larga inactividad lo ha dejado fuera de la convocatoria de marzo; Javier Aguirre decidió no llamarlo en esta ocasión, apostando a que el ex canterano de Cruz Azul recupere ritmo en su club y pueda alcanzar su mejor nivel en los próximos meses.

La realidad es que, mientras Santi intenta volver a su punto óptimo, la figura de González crece a pasos agigantados. El debate ya no es solo si puede acompañar a Giménez, sino si está en condiciones de disputar frontalmente el puesto de ‘9’ titular para el Mundial 2026. Hoy, por rendimiento inmediato, el delantero de Chivas se muestra por encima: más minutos, más goles, mayor continuidad y una confianza que se nota en cada balón que toca en el área rival.

Pensando en el Mundial, la Selección Mexicana se encuentra ante un escenario interesante: por primera vez en varios ciclos, el problema no parece ser la falta de centros delanteros, sino la abundancia de opciones. De un lado, un Santi Giménez que ya probó su capacidad en Europa y ha demostrado poder competir al máximo nivel; del otro, una Hormiga González que domina la Liga MX, se mantiene constante en el marcador y ofrece movilidad, agresividad y olfato goleador.

En términos tácticos, González aporta un perfil muy útil para Aguirre: es un atacante que no se limita a fijarse entre los centrales. Retrocede algunos metros para asociarse, ataca los espacios a espaldas de la defensa y suele ser el primero en iniciar la presión alta. Esa capacidad de sacrificio defensivo, sumada a la efectividad de cara al arco, lo vuelve especialmente atractivo para partidos de máxima exigencia, como los que enfrentará México en Estados Unidos 2026.

La presión que ejerce sobre Giménez no es únicamente mediática. En el alto rendimiento, la lucha interna por un lugar obliga a los futbolistas a no relajarse. Si Santi quiere asegurarse su presencia en la Copa del Mundo e incluso aspirar a ser titular, necesitará no solo volver a jugar con regularidad en el Milan, sino también traducir eso en goles y buenas actuaciones. Cada semana en que La Hormiga marque y él no, la balanza emocional se inclinará un poco más del lado del rojiblanco.

Sin embargo, reducir la discusión a un «uno u otro» puede ser un error. México, de cara a un torneo largo como el Mundial, necesita una plantilla amplia y variantes ofensivas. Es perfectamente posible que Aguirre termine llevando a los dos si ambos llegan en buenas condiciones. Imaginarlos compartiendo convocatoria -e incluso cancha- abre alternativas tácticas interesantes: uno como referencia fija y el otro atacando espacios, o alternándose según el rival y el contexto del partido.

Otro factor a considerar es la mentalidad. La Hormiga atraviesa una etapa de plena confianza: cada balón que recibe cerca del área parece tener destino de gol. Esa sensación, tan difícil de medir con estadísticas, es clave en un torneo corto donde una sola ocasión puede definir un grupo o una eliminatoria. Su capacidad para aparecer en momentos clave, como ante Rayados en un escenario grande, es un argumento más a su favor.

Por el lado de Giménez, su desafío será demostrar que la lesión solo fue un paréntesis en su carrera ascendente. Deberá recuperar no solo el tono físico, sino también la agresividad frente al arco que lo llevó a ser considerado una de las grandes promesas del fútbol mexicano. Si consigue hacerlo antes de que Aguirre defina la lista definitiva para el Mundial, el seleccionador se encontrará ante un dilema de lujo: elegir entre dos ‘9’ que llegan en muy buen momento.

Más allá de la competencia individual, la situación de ambos refleja un cambio generacional positivo para el Tri. El puesto de centro delantero, históricamente motivo de preocupación en algunos ciclos mundialistas, hoy ofrece alternativas reales. La Hormiga González se ha ganado su espacio a base de goles y constancia en la Liga MX; Santiago Giménez ya demostró que puede responder en escenarios internacionales. La tarea del cuerpo técnico será encontrar el equilibrio ideal sin desperdiciar su talento.

Por ahora, el presente manda: Armando González ha convertido cada partido en una carta de presentación rumbo a 2026. Su gol ante Monterrey no solo abrió el marcador en un estadio mundialista; también abrió, de par en par, la discusión sobre quién debe liderar el ataque de México en la próxima Copa del Mundo. Si mantiene su ritmo anotador y Chivas sigue dominando la liga, resultará prácticamente imposible imaginar una lista final sin su nombre. Y, al mismo tiempo, cada diana suya será un mensaje claro para Santi Giménez: el puesto de ‘9’ del Tri ya tiene nuevo competidor directo.