América podría perder a raúl jiménez por arabia saudita tras el mundial 2026

América podría quedarse sin Raúl Jiménez: la liga que amenaza su regreso tras el Mundial

El plan del América para repatriar a Raúl Jiménez después del Mundial 2026 podría complicarse seriamente. Aunque en Coapa llevan tiempo trabajando con la idea de ver de vuelta a su histórico canterano, una liga con enorme poder económico se ha cruzado en el camino: la Saudi Pro League.

La intención del club azulcrema es clara: aprovechar que el contrato de Jiménez con el Fulham de la Premier League concluye en verano y lanzarse por su fichaje como agente libre. Desde hace meses se comenta que la directiva habría frenado otras incorporaciones en el ataque justamente para abrirle la puerta al regreso del delantero, una vez terminada la Copa del Mundo de 2026.

La apuesta del América va más allá de lo sentimental. Raúl Jiménez es visto como el goleador con la jerarquía suficiente para seguir liderando al equipo en la Liga MX y, al mismo tiempo, como un referente que conecte con la afición por su pasado en la institución. Sin embargo, los planes podrían venirse abajo por el interés de Arabia Saudita.

La Saudi Pro League, que en los últimos años ha acaparado reflectores por fichar figuras de Europa, tendría a Jiménez en su radar. De acuerdo con versiones periodísticas, el ariete de la Selección Mexicana estaría siendo observado por distintos clubes saudíes, dispuestos a poner sobre la mesa propuestas económicas muy superiores a las que se manejan en México.

El periodista Miguel Gurwitz ha señalado que las ofertas que podría recibir Raúl Jiménez desde Arabia serían muy difíciles de igualar para cualquier equipo de la Liga MX, incluido el América. El factor salarial se convierte así en el gran obstáculo para el anhelado regreso del delantero a Coapa, incluso si el aspecto deportivo y emocional lo inclinan hacia México.

Jiménez, de 34 años, ha dejado claro en múltiples ocasiones que su prioridad sigue siendo competir en Europa el mayor tiempo posible. Para el atacante, mantenerse en el máximo nivel es una motivación constante, sobre todo pensando en llegar en la mejor forma al Mundial 2026. A la vez, nunca ha ocultado que volver a vestir la camiseta del América es uno de sus grandes deseos antes de retirarse.

Su trayectoria en la Premier League respalda ese objetivo. Tras su paso por el Wolverhampton, donde llegó a ser uno de los delanteros más respetados de la liga, y su actual etapa con el Fulham, Jiménez ha logrado recuperar sensaciones y acercarse a su mejor versión. Ese rendimiento lo mantiene como el delantero titular en la Selección Mexicana dirigida por Javier Aguirre, donde se ha consolidado como líder dentro y fuera de la cancha.

El propio Raúl ha explicado que su papel con el combinado nacional va más allá de hacer goles. Busca ser un ejemplo para las nuevas generaciones que hoy comparten vestidor con él. «Es un reflejo de todo lo que vengo trabajando en mi equipo. Ir a la selección y traspasarlo para allá, ser un ejemplo para mis compañeros, que sí se puede, que hay que saber salir de esas adversidades y que depende de uno», señaló en una entrevista para televisión.

Esa mentalidad competitiva es precisamente la que hace tan atractivo su fichaje para ligas emergentes como la de Arabia Saudita. No solo se trata de un futbolista con nombre en Europa y Mundialista con México, sino de un profesional que ha demostrado saber levantarse después de situaciones muy complicadas, como la grave lesión en la cabeza que sufrió en Inglaterra y de la que logró volver al máximo nivel.

En el América, mientras tanto, la situación se analiza con calma pero con preocupación. La falta de refuerzos en ofensiva durante los últimos mercados ha sido interpretada como una señal de que la directiva guarda un lugar especial para Jiménez. El plan ideal sería integrarlo al proyecto poco después del Mundial, aprovechando el impulso mediático de la justa y su condición de referente del Tri.

Sin embargo, el escenario financiero no favorece al conjunto mexicano en una eventual «guerra» de ofertas. El futbol saudí ha demostrado que puede ofrecer contratos millonarios con duraciones atractivas y beneficios extra que, en la mayoría de los casos, resultan irresistibles para jugadores en la etapa final de su carrera. Para Raúl, que ya se encuentra en la madurez futbolística, ese podría ser el último gran contrato de su trayectoria.

Al mismo tiempo, hay factores que juegan a favor del América. El arraigo emocional del jugador con la institución y con la afición pesa. Jiménez se formó en las fuerzas básicas azulcremas, se dio a conocer en el máximo circuito con esa camiseta y fue pieza clave en títulos que la hinchada recuerda con cariño. Regresar al club que lo vio nacer como profesional le permitiría cerrar un círculo que muchos consideran pendiente.

Otro punto a considerar es el aspecto deportivo y competitivo a mediano plazo. Si bien la Saudi Pro League ha crecido y atraído figuras de renombre, la Liga MX mantiene un entorno futbolístico intenso, con presión constante, clásicos, liguillas y alta exposición mediática. Para Jiménez, que ha manifestado la importancia de seguir compitiendo al máximo, el torneo mexicano podría ofrecerle un balance entre exigencia y estabilidad que se ajuste a sus objetivos personales.

El Mundial 2026 también se presenta como un factor clave en su decisión. Disputar una Copa del Mundo compartida entre México, Estados Unidos y Canadá, con juegos en territorio mexicano, abre la puerta a que el delantero busque llegar con ritmo y protagonismo. Permanecer en Europa, dar el salto a Arabia o volver a América podría depender en gran medida de cómo se visualice a sí mismo rumbo a esa cita.

En el vestidor de la Selección Mexicana, Jiménez se ha convertido en una figura de autoridad silenciosa. No necesariamente el más estridente, pero sí uno de los más escuchados. Su mensaje sobre superar la adversidad ha calado en compañeros más jóvenes que lo ven como una prueba viviente de que se puede regresar al más alto nivel después de momentos límite. Este rol de guía puede influir también en la percepción que él mismo tenga sobre dónde continuar su carrera para mantenerse vigente en el combinado nacional.

Para el América, sumar a un jugador con ese liderazgo sería un golpe de efecto enorme. No solo por lo que aportaría en goles, sino por lo que representa en el vestidor. En un equipo acostumbrado a la presión y a la obligación de ganar siempre, contar con un futbolista que ya superó ambientes tan demandantes como la Premier League puede marcar diferencia en instancias definitivas.

En contraste, un paso por el futbol saudí podría ser visto como una etapa más enfocada en lo económico que en la competencia pura, aunque el nivel de la liga vaya en ascenso. Para algunos futbolistas, ese tipo de experiencia sirve como una especie de retiro dorado, mientras que otros lo utilizan como trampolín para mantenerse activos sin la carga física y mental de las grandes ligas europeas.

La decisión final de Raúl Jiménez, entonces, se perfila como un cruce de caminos entre corazón, carrera y economía. Por un lado, la oportunidad de volver a casa, reafirmar su vínculo con el América y convertirse en ídolo absoluto del club. Por otro, la posibilidad de firmar un contrato multimillonario en Arabia Saudita que asegure su futuro y el de su familia, aunque implique alejarse del entorno donde se formó.

Lo que parece claro es que, después del Mundial 2026, el panorama se moverá con rapidez. Si Jiménez firma un gran torneo con la Selección Mexicana, su valor puede incrementarse aún más y atraer nuevas ligas interesadas. Si su participación es más discreta, quizás se abra una puerta más amplia para que el América pueda competir, apelando al proyecto deportivo y al sentimiento.

Por ahora, en Coapa no queda más que esperar y seguir confiando en que el factor emocional pese más que el financiero. Las Águilas sueñan con volver a ver a su canterano enfundado en el amarillo y azul, liderando el ataque como en sus mejores tiempos. La realidad del mercado, sin embargo, recuerda que en el futbol moderno las decisiones se toman en una balanza donde el corazón pocas veces juega solo.