Liga Mx femenil aplaza el clásico américa vs chivas tras muerte de el mencho

Liga MX Femenil aplaza el Clásico América vs Chivas tras muerte de «El Mencho»

La Liga MX Femenil anunció la reprogramación del Clásico Nacional entre Chivas y América, que debía disputarse este domingo en el Estadio Akron, como consecuencia directa de la ola de violencia que sacude al estado de Jalisco tras la presunta muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias «El Mencho», señalado como líder del Cártel Jalisco Nueva Generación.

El duelo, correspondiente a la Jornada 10 del Torneo Clausura 2026, estaba programado para arrancar a las 17:00 horas en la casa del Guadalajara, pero horas antes del silbatazo inicial la liga confirmó que el encuentro no se jugaría y que será reagendado en una fecha y horario aún por definir.

La decisión se tomó en medio de un operativo del Ejército en la entidad y de una escalada de hechos violentos que incluyeron bloqueos, enfrentamientos y afectaciones a vialidades estratégicas. Ante este escenario, el gobierno estatal activó el llamado «código rojo», un protocolo de máxima alerta que implica restricciones y medidas extraordinarias para salvaguardar a la población civil.

El gobernador de Jalisco, Pablo Lemus, ordenó dicho protocolo después de que se multiplicaran los reportes de bloqueos y choques armados en distintos puntos del estado. En este contexto, la celebración de un partido de alto perfil como el Clásico Nacional femenil, que atrae a miles de aficionados al estadio y a sus inmediaciones, fue considerada un riesgo innecesario para la afición, las jugadoras, los cuerpos técnicos y el personal operativo.

En un comunicado breve pero contundente, la Liga MX Femenil informó que el partido de la Jornada 10 del Clausura 2026 entre Guadalajara y América, previsto para este domingo en el Estadio Akron, queda oficialmente reprogramado, con nueva fecha y hora por confirmar. La liga subrayó que la determinación se adoptó priorizando la seguridad de todos los involucrados.

Más allá de la resolución formal, la cancelación del encuentro dejó un mensaje claro: el contexto de violencia y tensión en Jalisco no ofrece, por ahora, condiciones mínimas para el desarrollo de un espectáculo deportivo de tal magnitud. El Clásico Femenil, uno de los partidos más esperados del calendario, deberá esperar a que se restablezca la calma.

Para las jugadoras de ambos equipos, la suspensión altera por completo la planificación deportiva. Tanto Chivas como América habían ajustado cargas físicas, trabajos tácticos y logística de concentración con la mira puesta en el duelo de alto impacto. La reprogramación obliga a replantear el calendario interno, los microciclos de entrenamiento y la preparación mental, sobre todo tratándose de un encuentro que suele influir en el ánimo y en la inercia competitiva de la temporada.

En el plano organizativo, el aplazamiento también supone un reto. El Estadio Akron se preparaba para recibir a una importante cantidad de aficionados, con operativos de seguridad, logística de acceso, venta de alimentos, transporte y personal de atención en marcha. Todos esos dispositivos deben desactivarse y, en su momento, volver a coordinarse para la nueva fecha, lo que implica costos adicionales y ajustes contractuales con proveedores y patrocinadores.

Las televisoras y medios que tenían programada la transmisión y cobertura del partido también se ven obligados a modificar su parrilla de contenidos. Al tratarse de uno de los choques más atractivos de la Liga MX Femenil, el duelo tenía un espacio privilegiado en la programación dominical. Ahora deberán reacomodar partidos, programas y análisis, a la espera de que se confirme el nuevo día y horario del Clásico.

Para la afición, el impacto es doble. Por un lado, quienes ya habían adquirido boletos o planificado el desplazamiento al estadio tendrán que reordenar tiempos, transporte y, en muchos casos, gastos de viaje. Por otro, la noticia se recibe con una mezcla de frustración y comprensión: el deseo de ver a sus equipos en un partido clave se cruza con la conciencia de que la seguridad debe estar por encima de cualquier espectáculo.

La relación entre futbol y contextos de violencia no es nueva en México, pero cada episodio de este tipo vuelve a poner sobre la mesa la vulnerabilidad del deporte frente a factores externos. La suspensión del Clásico Femenil evidencia que, aun tratándose de un torneo profesional consolidado, los partidos no pueden abstraerse de la realidad social y de seguridad que vive el país.

La Liga MX Femenil, en coordinación con las autoridades, suele manejar protocolos de revisión y evaluación de riesgo antes de cada encuentro, especialmente en juegos catalogados como de alta rivalidad. En este caso, la combinación de un operativo militar, bloqueos activos y la activación del código rojo hizo prácticamente inevitable el aplazamiento, pues cualquier intento de jugar habría implicado exponer a miles de personas a una situación potencialmente peligrosa.

De cara a la reprogramación, la liga deberá encontrar una fecha que no sature el calendario competitivo, considerando que tanto Chivas como América tienen otros compromisos de liga y, eventualmente, participaciones en torneos adicionales. Los organizadores también tendrán que tomar en cuenta la disponibilidad del Estadio Akron y las ventanas de transmisión televisiva, con el objetivo de mantener la relevancia mediática del Clásico Femenil.

Otro punto relevante es el impacto anímico y simbólico. El Clásico Nacional femenil no es solo un partido; se ha convertido en un escaparate del crecimiento del futbol de mujeres en México, en un escenario para romper récords de asistencia y en un termómetro del interés del público. Que un episodio de violencia obligue a detener este impulso genera preocupación entre quienes trabajan por consolidar el proyecto de la Liga MX Femenil.

Sin embargo, la manera en que se maneje la reprogramación puede transformar una situación adversa en una oportunidad: una nueva fecha podría aprovecharse para reforzar campañas en favor de la paz, la no violencia y el deporte como espacio seguro, enviando un mensaje firme de rechazo a cualquier forma de criminalidad que pretenda apropiarse del espacio público.

En el aspecto deportivo, el duelo entre Chivas y América llegaba en un momento clave del Clausura 2026. La Jornada 10 suele marcar el tramo decisivo para definir posiciones rumbo a la liguilla, y un resultado en el Clásico puede reacomodar por completo la tabla. El aplazamiento podría beneficiar a uno u otro equipo, dependiendo de cómo lleguen físicamente y en cuanto a lesionadas el día que finalmente se dispute el encuentro.

Las autoridades estatales, por su parte, seguirán bajo la lupa. La activación del código rojo implica un llamado a limitar desplazamientos, extremar precauciones y atender indicaciones oficiales. En este marco, permitir la realización de un partido masivo hubiera sido inconsistente con las propias recomendaciones gubernamentales, por lo que la suspensión también puede leerse como un gesto de coordinación entre el futbol profesional y el aparato de seguridad pública.

Hasta que la liga no anuncie oficialmente la nueva programación, el Clásico Nacional femenil entre América y Chivas queda, de momento, en pausa. Lo que está claro es que la pelota volverá a rodar en el Estadio Akron solo cuando existan las garantías necesarias para que jugadoras, cuerpos técnicos y afición puedan vivir el espectáculo deportivo en un entorno seguro. Mientras tanto, la jornada de violencia en Jalisco y la figura de «El Mencho» se convierten, de manera indeseada, en telón de fondo de una de las rivalidades más intensas del futbol femenil mexicano.