Laporte: «En los últimos partidos de Argentina hemos visto cosas que nos han sorprendido muchísimo»
Aymeric Laporte (Agen, 27-5-1994) habla con la calma de quien sabe que está ante uno de los partidos que marcan una carrera. Central de referencia de la selección española y una de las voces con más peso en el vestuario, el defensor analiza la Final del Mundial 2026 frente a Argentina, un duelo que siente como la culminación de años de trabajo y, al mismo tiempo, como una oportunidad que no quiere dejar escapar.
Convertido en uno de los pilares del equipo durante el torneo, Laporte ha firmado un campeonato casi perfecto, imponiendo jerarquía, lectura de juego y una serenidad que se ha contagiado al resto de la zaga. No son pocos los que lo sitúan entre los mejores centrales del Mundial, si no el más sólido de todos. Él, sin embargo, evita los elogios personales y prefiere centrar el foco en el colectivo y en el enorme reto que tiene España por delante.
«Sabemos quién es Argentina y lo que representa en un Mundial. Es una selección que siempre compite, que nunca se rinde y que, además, llega con confianza después de todo lo que ha logrado en los últimos años», admite Laporte, antes de dejar claro que el equipo español no se deja impresionar fácilmente. «Nosotros también hemos hecho un torneo muy serio y venimos con la convicción de que podemos ganar a cualquiera».
Cuando se le pregunta por el análisis del rival, el central no esquiva los temas delicados. «En los últimos partidos de Argentina hemos visto cosas que nos han extrañado muchísimo», reconoce, midiendo las palabras pero sin esconder cierto descontento con lo que ha observado. «Hay situaciones, decisiones, pequeños detalles que llaman la atención. Como jugadores, lo notamos. Y por eso queremos que la final se decida únicamente por lo que pase en el césped, por el fútbol, por el talento y el esfuerzo de los dos equipos».
Laporte no entra en ejemplos concretos, pero sus comentarios dejan entrever preocupación por cierta permisividad en el desarrollo de algunos encuentros del combinado sudamericano. «En un partido de esta dimensión, lo mínimo que pedimos es igualdad de criterio. Sabemos que la presión es enorme, que hay millones de personas mirando, pero la justicia en el juego tiene que estar por encima de todo. Es fundamental para que, pase lo que pase, todos podamos aceptar el resultado».
El defensa insiste en que sus palabras no son un ataque a Argentina, sino una defensa del propio deporte. «Respeto absoluto a Argentina, a su historia y a sus jugadores. Han demostrado su nivel muchas veces. Pero precisamente por eso, por su grandeza, nadie necesita ayudas ni interpretaciones raras. Ellos tienen armas suficientes para ganar a cualquiera, e igual nosotros. Lo único que queremos es una final limpia, intensa, dura si hace falta, pero justa».
La figura de Messi aparece inevitablemente en la conversación. Laporte no escatima elogios hacia el capitán argentino. «Hablar de Messi es hablar de uno de los mejores de la historia. Para cualquier defensa, enfrentarse a él es un desafío enorme. Su manera de entender el juego, sus movimientos, la capacidad para decidir un partido con una sola acción… Es algo que te obliga a estar concentrado los 90 minutos, o los 120 si hace falta».
Sin embargo, el central español no se deja arrastrar por la narrativa del miedo. «Tiene un talento increíble, pero nosotros tenemos un plan. No se trata solo de pararlo a él, sino de reducir al máximo las situaciones en las que puede hacer daño. Si te obsesionas demasiado con un solo jugador, dejas huecos para el resto. Y Argentina tiene muchos futbolistas capaces de aparecer».
En el interior de la concentración española, Laporte percibe un ambiente de ilusión contenida. Ni euforia ni miedo, sino una mezcla de confianza y respeto. «El grupo está muy unido. Llegar hasta aquí no ha sido fácil, hemos tenido partidos muy complicados, momentos de sufrimiento. Eso te hace crecer. Sabemos lo que hemos pasado para estar en la final y no queremos que todo se quede en un «casi»».
El defensor explica que una de las claves de España durante el torneo ha sido la solidez emocional. «En un Mundial no basta con jugar bien. Hay que saber gestionar la presión, los estados de ánimo, las pequeñas injusticias que a veces se sienten dentro del campo. Hemos trabajado mucho en mantener la cabeza fría, en no descentrarnos por decisiones externas. Eso será aún más importante contra Argentina».
Sobre el planteamiento de la final, Laporte evita revelar detalles, pero deja pistas. «Nuestro ADN es tener el balón, pero hemos demostrado que también sabemos sufrir sin él. Lo importante es no perder nuestra identidad: salir desde atrás, ser valientes, presionar arriba cuando se pueda y, sobre todo, no desconectarnos nunca. Argentina es un equipo que, si le das diez minutos de dominio, te puede liquidar».
El central también reivindica el trabajo silencioso de la línea defensiva, muchas veces opacada por los focos que suelen ir hacia los atacantes. «En este Mundial se habla mucho de los goles, de las estrellas de cada selección, pero para llegar a una final hay que conceder muy poco atrás. Hemos sido un bloque, no solo los cuatro de atrás. Los centrocampistas, los extremos, el delantero… todos se han implicado. Cuando ves a tus compañeros correr hacia atrás y pelear cada balón, es más fácil defender bien».
Interrogado sobre la presión que supone enfrentar a una selección con tanta historia como Argentina, Laporte responde con naturalidad. «Claro que hay presión, es una final del mundo. Pero si estás aquí es porque sabes convivir con ella. Para mí, lo más importante es transformar esa presión en energía positiva, en motivación. Te dices: «Has trabajado toda tu vida para días como este, así que disfrútalo»».
Laporte también hace referencia al aspecto psicológico de jugar contra una selección que llega rodeada de narrativa épica. «Argentina suele tener un componente emocional muy fuerte: su afición, su himno, sus historias. Eso los hace muy peligrosos, porque se alimentan de ese sentimiento. Nosotros tenemos que centrarnos en lo nuestro, en nuestro plan de partido y en lo que podemos controlar. Emoción, sí, pero cabeza fría».
En privado, muchos consideran que esta puede ser la última oportunidad de una generación española para coronarse campeona del mundo. Laporte lo sabe, pero huye del dramatismo. «No me gusta verlo como «lo último» o «ahora o nunca». Prefiero pensar que es una ocasión increíble y que haremos todo para aprovecharla. Si juegas con la sensación de que es tu única bala, te llenas de ansiedad. Hay que afrontar la final con ambición, pero también con naturalidad».
De cara al arbitraje, tema implícito en sus comentarios sobre los partidos recientes de Argentina, el central insiste en un mensaje de respeto, pero también de firmeza. «Confiamos en que los árbitros estén a la altura, que sientan la importancia del partido y que sepan que cada decisión pesa muchísimo. Nosotros solo pedimos equilibrio. Que lo que sea falta para uno, lo sea para el otro. Que los criterios se mantengan. Cuando eso ocurre, los jugadores lo sentimos y el partido fluye mejor».
En lo personal, Laporte reconoce que la posibilidad de levantar el trofeo mundialista es un sueño que ha imaginado muchas veces. «Desde niño te ves en estas situaciones. Ves finales por la tele y piensas «¿cómo se sentirá estar ahí?». Ahora lo tengo delante y la única palabra que me viene a la cabeza es responsabilidad. Hacia mi familia, hacia mis compañeros, hacia toda la gente que está detrás. Quiero que, cuando todo acabe, podamos mirarnos y decir: lo dimos absolutamente todo».
El mensaje final del defensor español es claro: respeto máximo por Argentina, admiración por Messi y una petición contundente para que la final se resuelva en igualdad de condiciones. «Si el título se decide únicamente por lo que cada equipo haga sobre el césped, será una final inolvidable. Y pase lo que pase, el fútbol saldrá ganando. Nosotros vamos a dejar el alma para que ese trofeo termine en nuestras manos».
