América es líder, pero Guillermo Almada aún no convence: «Lleva dos partidos jugando bien»
El América alcanzó la cima del Apertura 2026 bajo la dirección de Guillermo Almada, pero su posición en la tabla no ha disipado las dudas sobre el funcionamiento del equipo. Las Águilas aventajan por tres puntos a Atlas y Toluca y, además, tienen un encuentro pendiente. Si lo ganan, podrían ampliar la diferencia justo cuando la fase regular entra en su tramo decisivo.
La ventaja, sin embargo, no basta para que todos consideren al conjunto azulcrema un candidato firme al título. En los últimos partidos, el equipo dejó pasajes de fragilidad defensiva y, ante varios rivales de peso, tuvo que reaccionar después de verse en desventaja. Frente a Cruz Azul, Chivas y Rayados, América no siempre logró imponer condiciones; contra los celestes, además, terminó sufriendo una derrota.
El desempeño reciente fue tema de debate en el programa *Cuadro Titular*, de Fox. Aunque se reconoció que el equipo ha mostrado avances, también se señaló que todavía necesita elevar su nivel y, sobre todo, sostenerlo durante más tiempo. Uno de los argumentos a favor de Almada fue que los centrales se vieron mejor que en las primeras jornadas, cuando habían dejado una impresión de lentitud. Si esa mejora se consolida, América podría fortalecer su candidatura.
Claudia García expresó una postura más crítica y cuestionó que el liderato sea suficiente para considerar al equipo entre los principales aspirantes al campeonato. A su juicio, el buen rendimiento se ha visto en pocas ocasiones: «El América lleva jugando dos partidos bien». La frase resume el principal reproche que acompaña al club: puede ganar y mantenerse arriba, pero todavía no ha demostrado regularidad.
El triunfo ante León fue importante para las aspiraciones del equipo y confirmó que los refuerzos empiezan a aportar. Aun así, una actuación positiva no resuelve por sí sola los problemas que aparecieron en encuentros anteriores. Para Almada, el desafío consiste en convertir esos avances puntuales en una identidad reconocible y confiable, tanto con balón como en defensa.
El calendario añade presión. América se enfrentará a Atlas y después a Toluca, dos rivales que también están cerca de la parte alta de la clasificación. Esos duelos pueden influir directamente en la disputa por el primer puesto: una victoria permitiría a las Águilas defender su ventaja, mientras que un tropiezo abriría la puerta para que sus perseguidores recorten distancias.
El partido pendiente también representa una oportunidad, pero no garantiza que el margen aumente. Antes de pensar en una diferencia mayor, el equipo tendrá que resolver sus compromisos inmediatos y evitar errores que lo obliguen a remontar. En una fase regular cada vez más apretada, mantener el liderato dependerá tanto de sumar puntos como de controlar mejor los momentos difíciles.
La defensa será una de las áreas bajo mayor observación. Las dudas surgidas ante rivales de alto nivel muestran que América necesita mejorar la coordinación entre sus centrales y reducir los espacios que concede. Un equipo que aspira al campeonato no puede depender únicamente de su capacidad para reaccionar: también debe impedir que el adversario tome ventaja con facilidad.
Otro aspecto clave será la continuidad. Los buenos tramos de juego deben repetirse durante los noventa minutos y trasladarse de un partido al siguiente. Si el América combina solidez atrás con la calidad de sus incorporaciones, tendrá argumentos más convincentes para sostener el primer lugar. De lo contrario, el liderato podría parecer más un reflejo de los resultados acumulados que de un dominio claro sobre sus competidores.
Por ahora, la posición en la tabla coloca a las Águilas en una situación favorable, pero no cierra el debate. Almada y sus jugadores tienen margen para afianzar su progreso antes de que termine la fase regular. Los encuentros ante Atlas y Toluca serán una prueba especialmente relevante: no solo pondrán en juego puntos, sino que permitirán medir si el equipo está listo para competir por el título o si todavía necesita tiempo para alcanzar la regularidad que se le exige.
