Mls reaviva fantasmas de larcamón y cruz azul antes de visitar al américa

Otra vez la MLS enciende las alarmas de Larcamón y Cruz Azul antes de visitar al América

Cruz Azul volvió a vivir una pesadilla en territorio estadounidense. La Máquina, que venía presumiendo regularidad en la Liga MX y un funcionamiento sólido bajo el mando de Nicolás Larcamón, sufrió otra derrota dolorosa ante un club de la MLS, justo en la antesala de uno de sus partidos más importantes del semestre: la visita al América en el Estadio Azteca.

En el duelo de ida de los cuartos de final de la Concacaf Champions Cup 2026, disputado en el BMO Stadium de Los Ángeles, el conjunto celeste fue ampliamente superado por el LAFC, que se impuso con autoridad 3-0. El resultado no solo complica la eliminatoria, también reabre heridas recientes y alimenta un temor que ya se estaba instalando entre la afición: los partidos de visitante en Estados Unidos se han convertido en un auténtico martirio para Cruz Azul.

La Máquina llegaba a esta serie como uno de los equipos más consistentes del Clausura 2026, instalado en la segunda posición de la tabla general y con una identidad clara de juego. Sin embargo, esa versión competitiva poco tuvo que ver con lo que se vio frente a LAFC, donde el equipo de Larcamón lució desdibujado, sin respuesta anímica ni futbolística ante el empuje del cuadro angelino.

El fantasma de la MLS es especialmente cruel porque expone una de las grandes contradicciones del proyecto: un equipo capaz de competir en lo alto de la Liga MX, pero que se derrumba cuando cruza la frontera y enfrenta series internacionales de alto voltaje. Y no es un tema estadístico menor: las dos derrotas más abultadas de la era Larcamón se han dado precisamente en canchas de la MLS.

Imposible no conectar esta caída 3-0 en Los Ángeles con la que, hasta ahora, es una de las noches más oscuras en la historia moderna de Cruz Azul. El 31 de julio de 2025, en Lumen Field, la Máquina fue humillada 7-0 por el Seattle Sounders en el primer duelo de la fase inicial de la Leagues Cup 2025. Aquel encuentro, que se fue al descanso 0-0, terminó convertido en un desastre absoluto en el segundo tiempo, marcando un antes y un después en la percepción del equipo frente a rivales de la MLS.

Lo más llamativo es que, previo a aquellos tropiezos, Cruz Azul venía de construir un dominio claro sobre clubes estadounidenses. Con Vicente Sánchez en el banquillo, los celestes habían encadenado dos triunfos aplastantes contra rivales de la MLS: primero, un 4-1 contra el propio Seattle Sounders el 11 de marzo de 2025, en la vuelta de los octavos de final de la Concachampions; después, un contundente 5-0 sobre Vancouver Whitecaps en la final del mismo torneo, el 1 de junio de 2025, en el Estadio Olímpico Universitario. Esa versión imponente quedó sepultada por lo que vendría después.

Tras el 7-0 frente a Seattle en Leagues Cup, la Máquina no volvió a perder contra equipos de la MLS de forma tan abultada, pero tampoco logró imponer condiciones. Siguieron dos empates en ese mismo certamen: 1-1 ante el LA Galaxy el 3 de agosto de 2025 y 2-2 frente a Colorado Rapids el 7 de agosto de 2025. Resultados que, si bien no fueron humillantes, ya mostraban a un Cruz Azul dubitativo fuera de México.

La derrota 3-0 ante LAFC reaviva todas esas dudas justo en el peor momento posible. El siguiente compromiso en la agenda celeste es nada menos que el América, el sábado 11 de abril, en la reapertura del Estadio Azteca -hoy conocido comercialmente como Estadio Banorte- para un partido de clubes. La coincidencia es simbólica: el último juego de liga disputado ahí fue la final de vuelta del Clausura 2024, el 26 de mayo de 2024, aquella marcada por el polémico penal de Rodolfo Rotondi sobre Israel Reyes, que Marco Antonio ‘Gato’ Ortiz sancionó y que Henry Martín transformó en gol y título para el conjunto de André Jardine.

Para Larcamón, el escenario es complejo: llega golpeado anímicamente por la caída ante LAFC, con la eliminatoria de Concacaf cuesta arriba, y obligado a mostrar otra cara frente al máximo rival. La presión no solo viene de la historia de clásicos recientes, sino de la exigencia de demostrar que su proyecto es capaz de levantarse de los grandes golpes, y no de repetir el patrón de derrumbes que tanto han marcado al club en los últimos años.

El duelo ante América se convierte, entonces, en una prueba de carácter. No se trata solo de sumar tres puntos en el Clausura 2026, sino de enviar un mensaje: que Cruz Azul puede procesar un fracaso internacional y responder con futbol y personalidad en el torneo doméstico. Muchos en el entorno celeste ven este clásico como la oportunidad perfecta para «romper el maleficio» y canalizar la frustración acumulada tras cada tropiezo en Estados Unidos.

Al interior del plantel, uno de los retos más grandes es el mental. Los jugadores han vivido ya demasiados altibajos en partidos de alto impacto: finales perdidas, goleadas dolorosas, polémicas arbitrales. Volver a encajar una derrota amplia en la Champions Cup reabre miedos y recuerdos que el club intentaba dejar atrás. La labor de Larcamón y su cuerpo técnico, más allá de lo táctico, pasa por reconstruir la confianza y la convicción de que este grupo sí puede competir al máximo nivel en todos los frentes.

En términos futbolísticos, el cuerpo técnico deberá corregir varias cuestiones detectadas en la visita a Los Ángeles: la fragilidad defensiva ante transiciones rápidas, la falta de coordinación en la presión alta y la poca capacidad de reacción tras recibir el primer gol. LAFC explotó con facilidad los espacios a la espalda de la zaga celeste, algo que América también sabe hacer muy bien con sus extremos y sus mediapuntas. Si Cruz Azul no ajusta en estos rubros, el clásico puede complicarse desde los primeros minutos.

Tampoco es menor el factor físico. El viaje a Estados Unidos, la intensidad del partido de Concacaf y la carga de encuentros del calendario pueden afectar el rendimiento de la plantilla. Larcamón deberá decidir si rota algunas piezas pensando en la vuelta de la eliminatoria continental o si, por el contrario, apuesta por su mejor once disponible para enfrentar al América y utilizar el clásico como punto de inflexión anímico, aun a costa de llegar más cansado al compromiso internacional.

La afición, por su parte, se encuentra en una mezcla de enojo y esperanza. El 7-0 ante Seattle se convirtió en una cicatriz profunda; el 3-0 frente a LAFC la reabre. Sin embargo, el encuentro en el Azteca también ofrece un escenario ideal para que la grada empuje y respalde al equipo, siempre y cuando la plantilla muestre entrega y una reacción clara desde el silbatazo inicial. El hincha cruzazulino ha aprendido a convivir con el sufrimiento, pero también sabe reconocer cuando su equipo responde con orgullo.

Más allá de la coyuntura, el tema de fondo para Cruz Azul es su relación con los torneos binacionales y con la MLS. Lo que antes parecía un terreno favorable -con goleadas a Seattle y Vancouver- se ha convertido en un espejo incómodo que exhibe sus deficiencias en partidos decisivos fuera de casa. Si el club quiere consolidarse como protagonista en la región, no basta con pelear los primeros lugares de la Liga MX: debe aprender a competir con solvencia y personalidad en estadios hostiles de Estados Unidos.

A corto plazo, el clásico contra América puede definir el tono del resto del semestre. Una victoria convincente serviría para calmar críticas, reforzar el discurso de Larcamón y darle al equipo un impulso de cara a la vuelta ante LAFC. Una derrota, en cambio, profundizaría la crisis, aumentaría la presión sobre el técnico y alimentaría la narrativa de un Cruz Azul que se cae en los momentos clave, tanto en México como en el extranjero.

El reto, entonces, es doble: lavar la imagen tras el bochorno en Los Ángeles y, al mismo tiempo, demostrar que los viejos fantasmas no gobiernan más el destino de la Máquina. América aparece en el camino como rival, pero también como oportunidad. De Cruz Azul dependerá si este nuevo golpe desde la MLS se convierte en el inicio de una caída prolongada o en el punto de partida de una reacción que le devuelva credibilidad a un proyecto que, en la Liga MX, ha mostrado argumentos para aspirar a mucho más.