Ley del ex en el akron: antuna silencia a chivas con un golazo

Ley del ex en el Akron: Antuna responde a los abucheos de Chivas con un golazo

La Ley del Ex volvió a hacerse presente en la Liga MX, y esta vez tuvo como protagonista a Uriel Antuna. El extremo de Pumas, otrora jugador de Chivas, pasó de ser el villano abucheado por todo el Estadio Akron a silenciar a la afición rojiblanca con un zurdazo imparable que abrió el marcador en el cierre de la Jornada 13 del Clausura 2026.

Segundos antes del silbatazo inicial, el sonido local anunció su nombre dentro del once titular de Pumas de la Universidad, y la respuesta fue inmediata: una cascada de abucheos y reproches cayó desde todas las tribunas. La memoria del paso gris de Antuna por Guadalajara seguía muy fresca entre los seguidores tapatíos. Pero el fútbol, una vez más, dio un giro inesperado.

Apenas corría el minuto 21 cuando se tejió la jugada que cambiaría por completo el ambiente en Zapopan. Todo comenzó en los pies de una leyenda bajo los tres palos: Keylor Navas. El guardameta costarricense, experimentado y con una salida larga milimétrica, despejó desde su área con un balón profundo que superó varias líneas y se plantó cerca de tres cuartos de cancha.

Ahí apareció el paraguayo Robert Morales, quien, sin dejar caer el esférico, lo peinó de cabeza para darle continuidad a la acción. Su toque encontró al brasileño Juninho, que se encargó de ponerle magia a la jugada: con tres intervenciones técnicas, ejecutó un par de sombreritos consecutivos para deshacerse de los defensores rojiblancos y salir limpio rumbo al área.

Con la defensa de Chivas descolocada, Juninho decidió no complicarse y filtró un pase preciso hacia la incorporación de Uriel Antuna, que entraba al área a toda velocidad. El «Brujo», fiel a su estilo, no dudó ni un segundo: control orientado y, de primera intención, un disparo cruzado y raso, con potencia suficiente para dejar totalmente sin respuesta a Raúl «Tala» Rangel.

El balón besó la red y, con él, el Estadio Akron se congeló por unos segundos. El mismo jugador al que instantes antes habían repudiado desde la grada se convertía en el verdugo que adelantaba a Pumas en el marcador. Antuna celebró con carácter, consciente del contexto: levantó la vista hacia la tribuna, mandando un mensaje silencioso a quienes lo habían recibido con abucheos.

Para Rangel, considerado uno de los porteros con mayor proyección del país y fuerte candidato a adueñarse del arco de la Selección Mexicana rumbo al Mundial de 2026, poco había por hacer. El tiro le llegó muy esquinado y con una velocidad que hacía prácticamente imposible cualquier reacción. Más allá del gol, la jugada evidenció la concentración y la eficacia ofensiva del cuadro universitario.

El tanto tuvo un significado especial en la carrera reciente de Antuna. Este fue su primer gol con la camiseta de Pumas en el Clausura 2026, torneo al que llegó procedente de Tigres como un refuerzo más dentro de un plantel en renovación. Lejos quedaba aquella versión del mundialista en Catar 2022, que en los últimos años había sido cuestionada por un descenso evidente en su nivel futbolístico.

Efraín Juárez, técnico polémico pero decidido a darle segundas oportunidades a varios futbolistas, confió en él tras la pausa por la Fecha FIFA. Lo lanzó como titular en un escenario complicado y ante una afición que no lo perdonaba. La respuesta del «Brujo» fue la que todo entrenador desea: rendimiento inmediato, peso en el marcador y personalidad para soportar la presión.

La hostilidad del público de Chivas se explicaba en buena medida por el recuerdo de su etapa con la camiseta rojiblanca entre 2020 y 2021. En ese periodo, Antuna quedó marcado más por sus episodios extracancha y por su asociación en el famoso «Dúo Tamarindo» con Alexis Vega que por sus aportes deportivos. Para muchos aficionados, su paso por el Rebaño dejó más polémicas que goles.

Tras esa etapa, su carrera tomó otros rumbos. Fichó con Cruz Azul, donde vivió un repunte significativo, alcanzando un título de goleo individual que lo colocó otra vez en el radar de la Selección Mexicana. Ese buen momento le valió la convocatoria de Gerardo «Tata» Martino para la Copa del Mundo de 2022, una vitrina que parecía consolidarlo como una de las figuras ofensivas del país.

Sin embargo, después de Catar su rendimiento fue en descenso. Entre lesiones, altibajos y falta de regularidad, esa versión explosiva de Antuna se fue diluyendo. Su llegada a Pumas para el Clausura 2026 fue vista, por muchos, como una apuesta arriesgada: un jugador con pasado mundialista, pero lejos de su mejor forma, intentando reconstruir su carrera en un entorno exigente.

El gol ante Chivas puede interpretarse como mucho más que una simple anotación de jornada regular. Para el propio Antuna, significa un punto de inflexión emocional y futbolístico. Recuperar confianza en un estadio que alguna vez lo vio con otros colores y en medio de tanta presión no es un detalle menor. Muchos futbolistas se encojen ante los abucheos; él, al menos en esta ocasión, respondió con fútbol.

Desde la perspectiva de Pumas, la jugada del 1-0 reflejó el plan de juego de Juárez: un equipo ordenado atrás, que aprovecha la experiencia de Navas para iniciar ataques desde su propia área, un delantero como Morales dispuesto a batallar por cada balón dividido y un jugador creativo como Juninho capaz de romper líneas en espacios reducidos. En ese engranaje, Antuna encontró el ecosistema ideal para explotar su velocidad.

Para Chivas, en cambio, el gol fue un golpe anímico doble. No solo por irse abajo en el marcador en casa, sino porque el autor del tanto fue alguien que, a ojos de buena parte de la afición, quedó a deber en su etapa anterior. La Ley del Ex tocó una fibra sensible en la tribuna, recordando que el fútbol no perdona y que, tarde o temprano, las historias pendientes suelen encontrar un desenlace inesperado.

Mirando hacia adelante, este partido podría marcar el inicio de una nueva versión de Antuna. Si consigue mantener la intensidad, la disciplina y la contundencia que mostró en el Akron, Pumas ganará no solo a un buen extremo, sino a un jugador capaz de decidir partidos importantes. La clave estará en su constancia: sostener estos chispazos más allá de una noche inspirada.

Además, la competencia interna en Pumas podría beneficiarlo. Tener compañeros de jerarquía como Navas o Juninho eleva el estándar dentro del vestidor y obliga a todos a estar a la altura. En ese contexto, un futbolista que busca reivindicarse suele encontrar motivación extra. Juárez, por su parte, deberá gestionar bien los minutos y los roles para potenciar lo mejor de su plantilla.

En el entorno de la Selección Mexicana, actuaciones como esta no pasan desapercibidas. Aunque falta tiempo para la Copa del Mundo de 2026, el radar de los entrenadores se mantiene siempre encendido. Un Antuna enfocado, con gol y desequilibrio por banda, podría volver a meterse en la conversación si sostiene este nivel en el resto del torneo y demuestra madurez dentro y fuera de la cancha.

El duelo en el Akron dejó varias conclusiones: la importancia de no subestimar a un exjugador, el peso psicológico de los abucheos y la forma en que el talento, cuando aparece en el momento justo, puede darle un vuelco total a un partido. En medio de todo eso, quedó grabada la imagen de Antuna silenciando a una afición que, al menos por una noche, tuvo que reconocer que el «Brujo» todavía tiene hechizos guardados en los botines.