Hansi flick y lamine yamal: el técnico alemán cree que su joven estrella crecerá aún más

Hansi Flick, convencido: Lamine Yamal aún no ha tocado techo

En la previa del duelo de LaLiga frente al Mallorca, Hansi Flick compareció en la sala de prensa de la Ciutat Esportiva Joan Gamper y dejó un mensaje muy claro: por muy deslumbrante que esté siendo Lamine Yamal, el técnico alemán está convencido de que el joven extremo todavía tiene un margen de crecimiento enorme.

Flick se mostró especialmente satisfecho con la evolución del canterano, pero no quiere que nadie se conforme, empezando por el propio jugador. Según explicó, lo que más le gusta de Lamine no es solo su talento, sino su actitud diaria: disfruta jugando, disfruta entrenando y asume el trabajo con naturalidad. El entrenador subrayó que en las últimas semanas no solo está participando más en el juego, sino que también se está acostumbrando a ver puerta con mayor frecuencia, un paso clave para un futbolista ofensivo. Aun así, remarcó que el potencial del extremo es “mucho mayor de lo que se ha visto” y que, con el tiempo, lo terminará demostrando.

Este enfoque encaja con la idea que Flick está intentando implantar en el vestuario: que ningún jugador, por brillante que sea su presente, sienta que ya ha llegado a su máximo nivel. En el caso de Lamine, el técnico quiere evitar que la fama precoz le desvíe del camino. Insiste en detalles como la constancia en los entrenamientos, la disciplina táctica y la gestión emocional ante la presión, especialmente tratándose de un futbolista que, pese a su impacto, sigue siendo muy joven.

El alemán detalló también qué tipo de consejos suele darle al delantero. Le pide que mantenga la misma intensidad todos los días, que entrene “como el campeón que ya es” y que no deje nunca de escuchar. Destacó que Lamine es muy receptivo, tanto fuera como dentro del campo, y que su inteligencia futbolística le permite tomar buenas decisiones en espacios reducidos, elegir cuándo encarar y cuándo asociarse y entender mejor los ritmos del partido. Para Flick, esa combinación de talento y humildad es la base para que acabe convirtiéndose en un futbolista de referencia mundial.

La evolución de Lamine Yamal no se entiende tampoco sin el contexto del vestuario. El entrenador subrayó que es fundamental rodearlo de compañeros que le ayuden y le protejan, tanto en lo futbolístico como en lo mental. Jugadores veteranos, como los capitanes y las figuras de más jerarquía, tienen un papel clave para que el chico se sienta respaldado en los momentos de máxima exigencia. Flick valora que, pese a su juventud, el extremo ha asumido con naturalidad jugar partidos grandes y soportar el foco mediático, aunque insiste en que es responsabilidad de todos evitar sobrecargarle.

Al mismo tiempo, el técnico no quiere que Lamine se limite a ser un recurso ofensivo puntual. Está trabajando con él conceptos defensivos, ayudas al lateral, presión tras pérdida y capacidad para interpretar cuándo debe conservar la energía y cuándo debe hacer esfuerzos largos. Su objetivo es convertirlo en un jugador completo, capaz de marcar diferencias con el balón pero también de sostener al equipo cuando no lo tiene. En ese sentido, menciona que los goles recientes son solo una parte del camino: también mira su implicación sin balón y su madurez para leer los partidos.

Más allá del talento individual, Flick aprovechó la rueda de prensa para remarcar la importancia de la cantera. Volvió a poner como ejemplo a Fermín, cuya renovación consideró “la mejor decisión” tanto para el futbolista como para el club. Recordó que en La Masía se viene realizando “un trabajo fantástico” desde hace años y que la primera plantilla confía plenamente en la calidad de esos jóvenes. Para el técnico, Fermín simboliza al jugador que siente los colores, que entiende el estilo del equipo y que, además, está ofreciendo un rendimiento sobresaliente. Esa mezcla de identidad y nivel competitivo es, a su juicio, la base del proyecto.

En cuanto a la planificación deportiva, Flick habló de su sintonía con Deco. Aseguró que la relación con el director deportivo es “muy positiva” y que existe una confianza recíproca. Ambos comparten una misma filosofía de juego y, por tanto, buscan el mismo perfil de futbolistas. El entrenador admitió que es una situación que no había vivido antes con tanta claridad: un alineamiento casi total entre el banquillo y la dirección deportiva. Eso, a su entender, simplifica decisiones, reduce posibles conflictos internos y permite centrarse exclusivamente en el trabajo de cada día.

Sobre el capítulo de lesionados, el alemán confirmó que Raphinha sigue sin estar en condiciones de volver. Explicó que con el brasileño hay que mantener la calma y respetar los plazos, sin forzar ni un solo paso. Solo cuando el extremo se sienta realmente bien y pueda entrenar con el grupo con normalidad, se valorará su regreso a las convocatorias. Con Pedri fue algo más optimista: afirmó que, si todo continúa como hasta ahora, se le verá “más pronto que tarde” sobre el césped. Aunque no quiso fijar una fecha concreta, dejó claro que la recuperación va según lo previsto y que las sensaciones son favorables.

En el plano del juego colectivo, Flick reconoció que todavía hay margen de mejora, especialmente en la definición. Señaló que cuando el equipo es eficaz de cara al gol, todo parece más sencillo, por lo que considera esencial aprovechar mejor las ocasiones generadas. Aun así, se declaró satisfecho con el estilo y con la manera en que se está interpretando la idea futbolística: posesión con intención, presión alta y búsqueda constante del arco contrario. Remarcó que el momento físico de la plantilla es bueno y que eso permite sostener un ritmo elevado durante gran parte de los partidos.

Aunque durante la rueda de prensa apenas se le preguntó por el rival, Flick no perdió de vista al Mallorca, al que elogió por el rendimiento de su delantero Muriqi, que atraviesa una gran temporada. El técnico recordó que, si el equipo no mantiene la concentración hasta el final, puede verse sorprendido por un conjunto que aprovecha muy bien sus armas. Para él, esta clase de encuentros son un examen de madurez: hay que imponer la propia propuesta, pero sin descuidar los detalles defensivos, las vigilancias y las segundas jugadas.

Uno de los jugadores en los que más confía para sostener al equipo atrás es Ronald Araújo. Flick destacó de él su condición física, a la que calificó de “nivel top”, y su capacidad para marcar diferencias en el uno contra uno. Además, subrayó su peso en el vestuario como uno de los líderes y capitanes. El entrenador quiere que el central siga avanzando, paso a paso, sin prisas pero sin relajarse, convencido de que su carácter competitivo es una pieza fundamental para el equilibrio defensivo y para transmitir fortaleza al resto de compañeros.

También tuvo palabras para Frenkie de Jong. Flick explicó que el neerlandés ha sabido potenciar sus virtudes tanto como mediocentro como interior. Considera que ha dado un salto importante en su rol dentro del grupo, asumiendo más responsabilidad como líder. A su edad, entiende que es el momento de dar ese paso adelante. Según el técnico, Frenkie se siente plenamente identificado con el club y con la ciudad, está cómodo en su entorno y eso se refleja en su rendimiento. De él espera exactamente lo que está empezando a ofrecer: personalidad, continuidad y jerarquía en el centro del campo.

En el apartado más personal, volvió a salir a relucir su fama de ser casi una figura paternal para los jugadores. Flick respondió con humor, afirmando que en ocasiones no es solo “el padre”, sino hasta “el abuelo” del vestuario. Más allá de la broma, explicó que su prioridad es crear un entorno en el que todos puedan ofrecer su mejor versión. Comparó la dinámica del equipo con cualquier ámbito laboral: cuando el clima es positivo, la gente se siente más relajada, más motivada y, en consecuencia, rinde más. Por eso intenta estar muy cerca de los futbolistas, conocer sus preocupaciones y hacerles sentir respetados.

El alemán recalcó que en su equipo nadie está por encima de nadie: todos se sitúan al mismo nivel, con los mismos derechos y obligaciones. Esa igualdad interna, a su juicio, es clave para evitar egos desmedidos y mantener la cohesión. Recordó que, incluso en momentos complicados de la temporada, el grupo siempre se ha mantenido enfocado y comprometido, algo que para él tiene un valor enorme. Le da mucha importancia a que cada jugador, desde la estrella hasta el canterano recién ascendido, sienta que se reconoce su esfuerzo y que se le trata con justicia.

Otro de los temas inevitables fue el presente y el futuro de Robert Lewandowski. Flick reconoció que, lógicamente, el delantero querría jugar más y partir de inicio con mayor frecuencia. Sin embargo, subrayó que “la situación es la que es” y que la temporada aún no ha terminado, por lo que nadie sabe con certeza qué puede suceder más adelante. Insistió en que ahora no es el momento de tomar decisiones definitivas sobre el futuro del polaco. Lo que sí quiso dejar claro es que ve al atacante en buen estado, también a nivel anímico, y que su deseo es que disfrute de la situación actual, aprovechando cada minuto que tiene en el terreno de juego.

La gestión de un vestuario en el que conviven jóvenes como Lamine y veteranos consagrados como Lewandowski es uno de los retos más complejos para cualquier entrenador. Flick lo afronta desde el equilibrio: proteger a los más jóvenes sin frenar su ambición y, al mismo tiempo, respetar la trayectoria y el liderazgo de los más experimentados. Su discurso gira siempre en torno a la meritocracia y a la implicación diaria en el trabajo. El que entrena fuerte y rinde en el campo, juega, independientemente de su edad o de su nombre.

En esta línea, el papel de figuras emergentes como Lamine Yamal se vuelve determinante. El alemán ve en él no solo a un desequilibrante por banda, sino a un posible referente del club en los próximos años. Para alcanzar ese estatus, insiste, no basta con la explosión inicial: hay que sostener el rendimiento en el tiempo, aprender a gestionar los momentos bajos, convivir con la presión y seguir ampliando el repertorio futbolístico. Por eso, cada elogio de Flick hacia el joven va acompañado de un recordatorio: todavía tiene mucho más por mostrar.

La combinación entre talento joven, estructura de cantera, veteranos con experiencia y una dirección deportiva alineada con el cuerpo técnico dibuja el escenario que Flick desea consolidar. Su mensaje, en la antesala del choque ante el Mallorca, fue claro: el equipo avanza por el camino correcto, pero aún queda mucho por pulir. En el centro de ese proyecto aparece la figura de Lamine Yamal, símbolo de un futuro ilusionante que, según su entrenador, está lejos de haber alcanzado su límite.