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Faitelson critica regreso de orbelín pineda a rayados y alerta daño a la liga Mx

Faitelson critica regreso de orbelín pineda a rayados y alerta daño a la liga Mx

«No entienden el daño que hacen»: la ira de Faitelson por el regreso de Orbelín Pineda a Rayados sacude a la Liga MX

La Liga MX ha puesto en marcha el Apertura 2026 y, como cada inicio de torneo, los clubes se encuentran inmersos en una carrera frenética por reforzar sus plantillas. En ese escenario, el mercado de futbolistas mexicanos que militan en Europa se ha convertido, una vez más, en un punto de tensión entre el atractivo económico de la liga local y la aspiración deportiva de consolidar carreras en el Viejo Continente. El caso más reciente es el de Orbelín Pineda, cuyo fichaje por Rayados de Monterrey desató una dura crítica de David Faitelson.

El atacante guerrerense, de 30 años, dejará el futbol europeo para sumarse al ambicioso proyecto regiomontano, pese a que aún tenía contrato con el AEK de Atenas hasta el verano de 2027. Monterrey habría desembolsado entre 7 y 8 millones de dólares para hacerse con su carta, una cifra que refleja el poder económico de la Liga MX y la capacidad de sus equipos para competir con clubes europeos de segundo escalón.

Para Faitelson, sin embargo, esta operación va mucho más allá de un simple traspaso. El analista de Televisa Deportes, que lleva años señalando el impacto negativo del «regreso prematuro» de los mexicanos desde Europa, volvió a encender el debate con un mensaje breve pero contundente en su cuenta de X: «No entienden el daño que hacen». La frase, dirigida claramente a la directiva de Monterrey, resume su postura: cada jugador que abandona el futbol europeo recorta el margen de crecimiento competitivo del futbolista y, en consecuencia, de la Selección Mexicana.

El periodista ha explicado en otras ocasiones que respeta, en lo personal, las decisiones de los futbolistas que priorizan su estabilidad económica o su calidad de vida. Entiende que muchos, hacia el final de su carrera, vean en la Liga MX o en la MLS una vía para asegurar su futuro con salarios imposibles de igualar en ligas de menor presupuesto. Pero su crítica apunta al modelo: clubes mexicanos que, con la chequera por delante, terminan por desviar a jugadores que todavía tienen potencial para competir al máximo nivel en Europa.

El caso de Orbelín Pineda es paradigmático dentro de esa discusión. A sus 30 años, se encuentra en un momento de plena madurez futbolística. Su estilo, basado en la velocidad, la lectura de espacios y la capacidad para desequilibrar por la banda derecha, se ajusta bien al ritmo e intensidad del futbol europeo. AEK de Atenas contaba con él como pieza importante, no solo en la liga griega, sino también de cara a la UEFA Europa League, competición en la que el mexicano estaba llamado a seguir acumulando experiencia internacional.

Pese a ello, la propuesta económica de Rayados fue irresistible. Monterrey no solo le ofrece un salario muy superior al que percibía en Grecia, sino también un rol protagónico en un equipo que aspira a recuperar el título de Liga MX, mismo que no conquista desde 2019. La directiva regiomontana lleva varios torneos invirtiendo fuertemente para armar una plantilla de élite y el fichaje de Pineda encaja en esa lógica: sumar a un seleccionado nacional, con recorrido europeo, que eleve el nivel inmediato del equipo.

Detrás de esta operación aparece una figura clave: Matías Almeyda. El entrenador argentino, hoy al mando de Rayados, fue determinante para que Orbelín aceptara el reto de volver a México. Almeyda dirigió al AEK de Atenas entre 2022 y 2025, periodo en el que Pineda se convirtió en uno de sus hombres de confianza y referente ofensivo. Bajo su gestión, el mexicano firmó actuaciones destacadas tanto en la liga griega como en competiciones europeas, consolidando una sociedad táctica y emocional que ahora se reencuentra en Monterrey.

La apuesta de la directiva regiomontana por Almeyda también fue contundente. Para este Apertura 2026, el club decidió darle las llaves del proyecto a un entrenador que dejó huella en el futbol mexicano con Chivas, donde conquistó títulos y marcó un estilo muy reconocible. Traerlo de vuelta al país implicó una inversión considerable, a la que ahora se suma el costo del traspaso de Pineda. La idea es clara: construir un equipo capaz de competir por todos los frentes y, sobre todo, acabar con la sequía de campeonatos ligueros.

Se espera que Orbelín Pineda arribe en los próximos días a Monterrey para someterse a las pruebas médicas de rigor y ponerse cuanto antes a las órdenes de Almeyda. El calendario apremia. Todo indica que sus primeros minutos con la camiseta albiazul podrían llegar en la Jornada 3 del Apertura o, en su defecto, en la Leagues Cup, que arrancará a inicios de agosto. Ese torneo binacional se perfila como un escenario ideal para que el guerrerense tome ritmo de competencia y se adapte al sistema del nuevo técnico, con miras a encarar la parte decisiva de la Liga MX.

La polémica, sin embargo, no se limita a la decisión individual de Pineda. El trasfondo es un viejo debate: ¿qué conviene más al futbol mexicano, fortalecer su liga local con figuras de regreso o apostar a que sus mejores elementos se consoliden en Europa? Los argumentos se cruzan. Por un lado, la Liga MX aumenta su nivel inmediato al repatriar jugadores formados y curtidos en el extranjero. Por otro, cada salida de Europa reduce la presencia mexicana en las grandes vitrinas del futbol mundial, donde se forja el carácter competitivo que muchos consideran indispensable para pelear en Mundiales y torneos de élite.

Faitelson se ha posicionado consistentemente del lado de la segunda postura. Para él, el problema no es solo el presente, sino el mensaje que se envía a las generaciones futuras. Si los futbolistas ven que la ruta más cómoda y rentable pasa por regresar pronto a México, el incentivo para aguantar la presión, la adaptación cultural y las dificultades deportivas en Europa se reduce. El periodista sostiene que, a la larga, esto termina perjudicando la mentalidad del jugador mexicano, que suele optar por la zona de confort en vez de desafiarse en los contextos más exigentes.

También está sobre la mesa la discusión económica. La diferencia salarial entre lo que un jugador como Pineda puede ganar en Grecia y lo que obtiene en un club poderoso de la Liga MX es abismal. A eso se suma la cercanía cultural, el idioma, la familia y el reconocimiento mediático que en México es mucho mayor. Las ofertas como la de Rayados combinan dinero, protagonismo y estabilidad, un cóctel difícil de rechazar incluso para quienes tienen ambiciones deportivas de alto nivel. En ese contexto, la crítica de Faitelson parece chocar con la realidad del mercado y las prioridades personales.

Desde la óptica de Monterrey, la operación tiene lógica absoluta. Rayados necesita resultados inmediatos. La afición exige títulos y protagonismo internacional, y la directiva responde acudiendo al mercado de la forma más agresiva posible. Pineda no llega como un experimento, sino como una garantía: seleccionado mexicano, experiencia europea, conocimiento profundo del entrenador y capacidad para rendir desde el primer día. En términos de proyecto deportivo, es una pieza que encaja a la perfección en el rompecabezas que Almeyda intenta armar.

En lo futbolístico, el rol de Orbelín en la pizarra de Almeyda apunta a ser similar al que tuvo en el AEK. Puede partir desde la banda derecha o como mediapunta, moverse entre líneas, romper defensas con cambios de ritmo y asociarse con los mediocampistas creativos. Su polivalencia le permite también jugar por izquierda o incluso como interior ofensivo, lo que ofrece al técnico múltiples variantes. Para Rayados, que acostumbra a dominar partidos desde la posesión y el volumen ofensivo, contar con un jugador de desequilibrio en el último tercio del campo es un plus enorme.

Otra arista clave es el impacto en la Selección Mexicana. Si bien es cierto que la Liga MX tiene un nivel competitivo importante, el roce permanente contra rivales europeos y en torneos como la Champions o la Europa League se considera insustituible. Pineda era uno de los pocos mexicanos con rol estelar en un club europeo y, para muchos, ese tipo de experiencias se reflejan positivamente cuando se viste la camiseta nacional. Dejar ese entorno para volver a México abre la puerta a la duda: ¿podrá mantener el mismo nivel de exigencia y crecimiento en la liga local?

En contraste, hay quienes defienden que un Orbelín protagonista en Rayados, jugando cada semana, disputando fases finales y torneos internacionales de clubes en el continente americano, también puede ser un activo importante para el Tri. Argumentan que la continuidad, la confianza del técnico y el hecho de ser líder en su equipo pueden pesar tanto o más que ser uno más dentro de una plantilla europea. Esta visión choca frontalmente con la de Faitelson, que ve en Europa el escenario imprescindible para dar el siguiente salto cualitativo.

El fichaje también reaviva la conversación sobre la estructura de la Liga MX y la ausencia, por ahora, de mecanismos que incentiven más tiempo de permanencia de los mexicanos en Europa. A diferencia de otros países que promueven salidas jóvenes y permanencias prolongadas a través de acuerdos, cláusulas o proyectos a largo plazo, el futbol mexicano continúa marcado por el poderío económico de algunos clubes locales, que pueden «rescatar» jugadores cada vez que lo consideren viable. Para algunos analistas, mientras esa dinámica no cambie, casos como el de Pineda seguirán repitiéndose.

En cualquier caso, el acuerdo ya está hecho y el impacto se verá en la cancha. Rayados suma a una figura que podría acercarlo a su ansiado quinto título de liga, objetivo principal para una institución que ha invertido millones en fichajes y estructura deportiva. Orbelín Pineda, por su parte, asume el reto con la obligación implícita de demostrar que su regreso a México no significa un paso atrás en lo futbolístico, sino el inicio de una etapa en la que su talento se traduzca en campeonatos y actuaciones determinantes.

La frase de Faitelson, «No entienden el daño que hacen», quedará flotando como un recordatorio de la divisoria de opiniones que atraviesa al futbol mexicano. De un lado, quienes celebran que las figuras regresen para fortalecer la liga local y darle espectáculo a la afición; del otro, quienes consideran que cada retorno prematuro es un golpe a la posibilidad de ver algún día a México compitiendo de tú a tú con las grandes potencias mundiales. El tiempo, y el rendimiento de Orbelín con Rayados y con la Selección, terminarán dando argumentos a unos u otros.