Liga MX 2026: el nuevo América de Jardine, con Raphael Veiga como estrella y sin Fidalgo, ‘Búfalo’ Aguirre ni Allan Saint-Maximin
El América logró por fin su primera victoria en el Clausura 2026 ante Necaxa, pero el marcador pasó rápidamente a segundo plano. Lo que realmente sacudió al entorno azulcrema fueron las salidas casi simultáneas de tres nombres clave: Álvaro Fidalgo, Allan Saint-Maximin y el ‘Búfalo’ Aguirre. En cuestión de días, André Jardine vio cómo su estructura deportiva cambiaba de manera drástica y se vio obligado a rediseñar su once titular con urgencia.
A una semana del cierre del mercado de fichajes de la Liga MX, el técnico brasileño enfrenta un escenario lleno de presiones: tres bajas confirmadas, dos de ellas pilares del proyecto, poco margen de maniobra para fichar refuerzos y, además, una agenda apretada que incluye el debut en la Copa de Campeones de la Concacaf y un duelo de alto voltaje frente a Rayados de Monterrey. El rompecabezas que debe armar Jardine no solo es táctico, sino también emocional y de gestión de grupo.
La salida de Álvaro Fidalgo golpeó especialmente al americanismo. El mediocampista español se había convertido en el cerebro del equipo, el enlace entre la primera línea y el ataque, y su partida dejó un hueco tanto en el funcionamiento futbolístico como en el ánimo de la afición. El club intenta ahora recomponer el discurso deportivo y, en paralelo, ofrecer una figura ilusionante que mitigue parte del descontento: ahí aparece el nombre de Raphael Veiga.
El mediapunta brasileño ya se dejó ver en uno de los palcos del Estadio de la Ciudad de los Deportes durante el triunfo contra Necaxa, en una especie de presentación silenciosa ante los hinchas. En el contexto actual, todo indica que Jardine no se tomará demasiado tiempo para integrarlo: la intención es que Veiga esté disponible y, de ser posible, arranque como titular en el choque ante Rayados. Su calidad, experiencia y jerarquía en el último tercio del campo lo convierten en la pieza más inmediata para rearmar el cuadro titular.
Sin embargo, Veiga no es la solución única ni definitiva. América necesita, como mínimo, un par de refuerzos adicionales para mantener un plantel competitivo en la recta del Clausura 2026 y afrontar las dos competiciones. La directiva trabaja contrarreloj, con un margen muy reducido para cerrar operaciones y con un mercado que sabe perfectamente de las urgencias azulcremas, algo que encarece y complica cada negociación.
Uno de los escenarios que se contempla dentro del cuerpo técnico es un ajuste profundo en el dibujo táctico del mediocampo. Sin Fidalgo como organizador principal y sin Saint-Maximin como ese desequilibrante por fuera que obligaba a los rivales a replegarse, Jardine podría inclinarse por un sistema más equilibrado, con mayor presencia interior y menos dependencia de las bandas. Se perfila un mediocampo con más trabajo colectivo, donde las responsabilidades se repartan entre varios en lugar de recaer en una sola figura.
En la portería, al menos a corto plazo, no hay dudas: Ángel Malagón se mantiene como titular indiscutible. Su rendimiento lo respalda y todo apunta a que seguirá bajo los tres postes hasta que la convocatoria de Javier Aguirre para el Mundial, en caso de concretarse, obligue al club a replantear esa zona. De momento, el arco es el sector más estable de la alineación.
La zaga tampoco sufriría grandes modificaciones respecto al duelo ante Necaxa. Kevin Álvarez por derecha, Ramón Juárez y Sebastián Cáceres como pareja de centrales, y Cristian Borja cargando con el rol de lateral izquierdo conforman una línea defensiva que Jardine parece dispuesto a sostener. La estabilidad atrás es clave en un momento en el que el equipo sufre tantas sacudidas del medio hacia adelante.
Es justamente en la mitad de la cancha donde los problemas se acumulan. Ahí es donde se sentirá con más fuerza la ausencia de Fidalgo y donde Raphael Veiga deberá empezar a marcar diferencias en cuanto empiece a sumar minutos. Se vislumbra un mediocampo en el que Jonathan dos Santos y Rodrigo Dourado aporten equilibrio y recuperación, mientras Erick ‘Chiquito’ Sánchez y el propio Veiga se encarguen de la construcción de juego y la conexión con los atacantes. Brian Rodríguez se proyecta como opción por banda, ofreciendo desborde y diagonales hacia el área.
En la delantera, las alternativas pasan por Víctor Dávila y el posible regreso a la titularidad de Henry Martín, que ya tuvo minutos en la reciente jornada. La salida del ‘Búfalo’ Aguirre reduce las variantes en el frente de ataque y obliga a la directiva a mirar con seriedad el mercado. En ese contexto, ha comenzado a tomar fuerza el nombre del delantero de Boca Juniors, Miguel Merentiel, quien se perfila como candidato para ocupar ese lugar vacante y aportar gol inmediato, algo fundamental para un equipo que aspira a pelear por el título.
De esta manera, el once tentativo de Jardine para enfrentar a Rayados podría alinearse de la siguiente forma: Ángel Malagón; Kevin Álvarez, Ramón Juárez, Sebastián Cáceres; Cristian Borja; Jonathan dos Santos, Rodrigo Dourado, Erick Sánchez, Brian Rodríguez, Raphael Veiga; y en punta Víctor Dávila, con la opción de que Henry Martín tome ese lugar si el entrenador decide apostar por su jerarquía y liderazgo dentro del vestidor.
Más allá de los nombres, el verdadero desafío de Jardine será reconstruir una identidad competitiva en tiempo récord. El técnico brasileño llegó al club con una idea clara de juego basada en la posesión, la presión adelantada y la circulación rápida del balón. Las bajas recientes amenazan con desarticular parte de ese plan, pero también abren la puerta a una evolución táctica: un América quizá menos vistoso, pero más pragmático y sólido en las dos áreas.
El rol de Raphael Veiga será fundamental en esta transición. Su capacidad para recibir entre líneas, filtrar pases y llegar al área como segundo delantero lo convierte en un arma que puede compensar parcialmente la ausencia de Fidalgo. A diferencia del español, que tendía a bajar unos metros para iniciar la jugada, Veiga se siente más cómodo cerca del último tercio, lo que podría obligar a Jardine a reforzar la base del mediocampo con un doble pivote más rígido, formado por Dourado y Jonathan dos Santos.
También será crucial el rendimiento de Erick Sánchez, llamado a dar un salto de protagonismo. El ‘Chiquito’ tiene la energía y el recorrido para ser el enlace entre la recuperación y el ataque, y su adaptación a un rol más central puede ser una de las claves para que el equipo no pierda fluidez. En paralelo, Brian Rodríguez deberá asumir más responsabilidades creativas por fuera, buscando no solo el desborde, sino también la asociación constante con Veiga y los delanteros.
La gestión física y emocional del plantel se convierte en otro eje central. El calendario agitado, con viajes y partidos decisivos tanto en la Liga MX como en la Copa de Campeones, exigirá una rotación inteligente. Jugadores como Henry Martín, que conoce a la perfección la presión de vestir la camiseta del América, pueden convertirse en referentes para sostener al grupo en los momentos de turbulencia, incluso cuando no estén siempre en el once inicial.
La afición, aunque molesta por la partida de figuras queridas, jugará un papel determinante. El ambiente en el Estadio de la Ciudad de los Deportes puede empujar o frenar el proceso de reconstrucción. Si el equipo logra mostrar compromiso, intensidad y una idea clara pese a las ausencias, es probable que el respaldo no tarde en consolidarse, sobre todo si los resultados acompañan en estas primeras semanas de reajuste.
En síntesis, el nuevo América de Jardine se encuentra en plena metamorfosis: pierde talento individual, pero intenta ganar en estructura colectiva. Con Raphael Veiga como fichaje estelar, la posible llegada de un ‘9’ como Merentiel, la consolidación de Malagón bajo los palos y una defensa que busca mantener su solidez, el club se aferra a la capacidad del técnico brasileño para reinventarse. El tiempo apremia, el mercado se agota y las competencias no esperan, pero si algo ha demostrado el América a lo largo de su historia es que suele crecer en medio de la presión. Ahora, le toca a este nuevo XI demostrarlo en la cancha.
