Chivas afronta un cierre exigente y Gabriel Milito tiene poco margen de maniobra
Chivas recuperó la confianza con una victoria ajustada ante Necaxa, pero el 1-0 conseguido en la Jornada 13 del Apertura 2026 no elimina las dificultades que esperan al equipo en la recta final. El Guadalajara cortó una racha de cuatro partidos sin ganar y alcanzó los 23 puntos, cifra que, tras una combinación favorable de resultados, lo colocó en el segundo puesto de la clasificación.
El triunfo en el Estadio Akron fue un alivio para Gabriel Milito y sus jugadores, aunque el calendario que tienen por delante obliga a mantener la cautela. Al Rebaño Sagrado le restan cuatro encuentros de fase regular y ninguno se presenta sencillo: deberá visitar a Monterrey y León, además de recibir a Atlante y Cruz Azul.
Lesiones y ausencias, el primer desafío para Milito
Una de las preocupaciones principales del cuerpo técnico es que Chivas todavía no dispone de toda su plantilla en condiciones óptimas. Las molestias físicas han limitado las opciones de Milito y dificultan la continuidad de un equipo que necesita sostener un buen nivel justo cuando cada punto puede cambiar su posición en la tabla.
La situación tiene un antecedente reciente: durante el semestre anterior, el Guadalajara también sufrió bajas importantes. Cinco titulares quedaron fuera de la Liguilla debido a la convocatoria de Javier Aguirre a la Selección Mexicana, de cara al Mundial de Norteamérica 2026. Aunque el escenario actual no es idéntico, aquella experiencia refleja cuánto puede afectar la disponibilidad de piezas clave en un momento decisivo.
Para el entrenador, recuperar futbolistas y administrar sus cargas será tan importante como definir el once inicial. Una plantilla incompleta reduce las alternativas durante los partidos y puede obligar a repetir alineaciones o modificar posiciones. En un calendario apretado, esas decisiones influyen tanto en el rendimiento inmediato como en la posibilidad de llegar a la fase final con el equipo en mejores condiciones.
La cima se aleja y el margen de error es reducido
Chivas también tiene una meta ambiciosa en la clasificación: alcanzar el liderato general. Sin embargo, el objetivo luce complicado. El América, rival histórico del Guadalajara, ocupa el primer lugar y mantiene una ventaja de cuatro puntos, además de tener un partido pendiente. Esa diferencia hace que el Rebaño no dependa únicamente de sus propios resultados.
Para mantenerse en la pelea, el conjunto rojiblanco necesita sumar con regularidad y esperar que el líder deje puntos en el camino. Cualquier tropiezo, por tanto, puede ampliar la distancia. La victoria contra Necaxa fue valiosa para recuperar terreno, pero no basta para garantizar que el equipo pueda disputar el primer puesto hasta el final.
La presión no se limita a la lucha por la cima. Cada encuentro restante representa una oportunidad para asegurar una buena posición de cara a la siguiente etapa. Por eso, incluso si el liderato se vuelve inalcanzable, Chivas debe evitar que la exigencia de los partidos decisivos complique su objetivo principal: llegar a la fase final con opciones competitivas.
Cuatro partidos de alta exigencia
El calendario plantea dos salidas que pueden resultar especialmente demandantes. Enfrentar a Monterrey en su estadio supone una prueba para la defensa y la capacidad del Guadalajara de sostener el ritmo fuera de casa. Más adelante, la visita a León volverá a exigir concentración y eficacia, sobre todo si el equipo no logra recuperar a todos sus jugadores.
En Zapopan, Chivas recibirá al Atlante y a Cruz Azul. Jugar ante su público puede darle un impulso, pero la localía no garantiza puntos. El equipo tendrá que transformar ese apoyo en un rendimiento consistente y evitar que la ansiedad por conseguir resultados afecte la toma de decisiones.
Los cuatro compromisos exigirán distintas respuestas tácticas. Milito deberá valorar cuándo conviene tomar la iniciativa y cuándo priorizar el orden, además de ajustar el planteamiento según los futbolistas disponibles. La gestión de los cambios también será relevante: contar con alternativas capaces de sostener la intensidad puede marcar diferencias en partidos cerrados.
El cierre pondrá a prueba la regularidad del Guadalajara
La victoria por la mínima ante Necaxa ofrece una base para encarar el tramo final, pero Chivas necesita algo más que un resultado aislado. La racha de cuatro jornadas sin ganar mostró que el equipo puede perder continuidad, mientras que la posición alcanzada tras la Jornada 13 confirma que todavía está bien ubicado para competir.
El desafío de Milito será encontrar un equilibrio entre la urgencia de sumar y la necesidad de cuidar a sus jugadores. Forzar la recuperación de futbolistas con molestias podría aumentar el riesgo de nuevas ausencias; reservarlos, en cambio, puede reducir las opciones disponibles en encuentros importantes. La planificación del plantel será clave en estas últimas jornadas.
También será importante que el Guadalajara aproveche los partidos en casa y responda en las visitas. Con cuatro duelos por disputar, no hay demasiado espacio para corregir errores más adelante. El Rebaño llega al cierre en el segundo lugar, pero con problemas físicos, un líder distante y un calendario exigente. Superar esa combinación será la tarea central de Gabriel Milito si quiere mantener a Chivas en la pelea por los objetivos del Apertura 2026.
