«Si quieres hacer historia, tienes que medirte a los mejores». Con esa frase, Álvaro Fidalgo resume el espíritu con el que la Selección Mexicana se prepara para enfrentar a Inglaterra en los Octavos de Final del Mundial 2026, un duelo que se jugará en un Estadio Azteca convertido en caldero y que podría marcar un antes y un después en la historia reciente del futbol mexicano.
El mediocampista nacido en España y naturalizado mexicano vive quizá el momento más especial de su carrera: consolidado en el Real Betis, protagonista con la camiseta verde y ya con un gol en esta Copa del Mundo, Fidalgo se ha ganado un lugar tanto en la cancha como en el corazón de la afición. Ahora, a las puertas de un duelo monumental, su discurso es tan claro como ambicioso.
«Sabemos que es un Mundial. Sabemos que si quieres trascender, si quieres hacer historia, si quieres soñar con cosas grandes, tienes que enfrentarte a las mejores selecciones. No hay de otra», explicó el volante en la previa del encuentro, tras la sesión de entrenamiento de México en las instalaciones del Centro de Alto Rendimiento. Para él, no existe atajo posible: si el Tri aspira a dejar huella, el camino pasa sí o sí por superar a potencias como Inglaterra.
Desde que se definieron los grupos y se empezaron a proyectar posibles cruces, Fidalgo asegura que dentro del vestidor se respiraba ilusión. «Todos estamos muy contentos desde que salieron los grupos y los posibles rivales que podían tocar. Así que nada: preparados, listos para esta prueba que se viene en octavos de final y con una ilusión enorme», subrayó. El partido ante los ingleses no los toma por sorpresa; al contrario, era un escenario que muchos deseaban.
Para el mediocampista, este choque representa el tipo de encuentro que todo futbolista sueña con jugar. «Creo que todos soñamos con un partido así de grande, todos, incluida la afición», confiesa. Él mismo reconoce que ha seguido de cerca las reacciones del público, las celebraciones en las calles y la manera en que el país entero se ha volcado con la Selección durante este Mundial 2026. Ese ambiente, dice, también se siente dentro del grupo.
Fidalgo describe una nación enganchada con el equipo: banderas en cada rincón, caravanas, cánticos y festejos que se multiplican después de cada victoria. Las imágenes de plazas repletas, monumentos teñidos de verde y celebraciones interminables han llegado hasta la concentración del Tri y se han convertido en combustible para el vestidor. Los jugadores saben que no están solos y que contra Inglaterra no solo representarán un escudo, sino a millones de personas.
El rival, por supuesto, impone respeto. «Mañana es una prueba grande contra una selección plagada de grandísimos jugadores, con una selección que, al final, por toda la historia del futbol, lleva siendo de las mejores», reconoció el español-mexicano. Inglaterra llega con una plantilla llena de figuras, con jerarquía en todas las líneas y con un legado que la convierte en una de las selecciones más temidas del mundo. Pero lejos de intimidar, ese contexto motiva a Fidalgo y a sus compañeros.
La idea, insiste, es convertir la presión en disfrute. «Qué mejor que eso: para mañana disfrutar en el Azteca con toda la gente, con todo el país y, por qué no, soñar con estar en cuartos, sería increíble». Para él, la clave pasa por entender la magnitud del reto sin que eso paralice al equipo. Se trata de abrazar la oportunidad histórica y jugar con personalidad, sin complejos, haciendo de la casa del futbol mexicano un factor decisivo.
Fidalgo no duda cuando se le cuestiona si este es uno de los duelos más trascendentes de su carrera: «Creo que estamos ante uno de los partidos más importantes. Estoy seguro de que sí». Llevar ahora la camiseta de México, tras su proceso de naturalización, le añade una carga emocional especial. No solo defiende unos colores; defiende también una decisión de vida, un arraigo y el agradecimiento a un país que lo adoptó futbolística y personalmente.
Uno de los puntos que más destaca el mediocampista es el impacto del Estadio Azteca durante este Mundial. «El ambiente fue impresionante en los cuatro partidos. De verdad, es una sensación… La sensación cuando sales, cuando cantas el himno, lo que se siente en el Azteca es algo que cualquier futbolista de verdad le gustaría vivir», relató. Esa mezcla de ruido, himnos, banderas y emoción pura es, a su juicio, un factor que inclina la balanza a favor del Tri.
Fidalgo recordó en particular el duelo ante Ecuador, uno de los momentos cumbre de la fase de grupos. «El otro día, cuando cantamos, mirábamos a los jugadores de Ecuador y sabíamos que lo estaban sintiendo», contó, en referencia al impacto que el coloso de Santa Úrsula tuvo también sobre el rival. El mensaje es claro: Inglaterra no solo se medirá a once jugadores, sino a un estadio entero dispuesto a pesar en el trámite del juego.
En lo deportivo, el mediocampista entiende que la exigencia será máxima. Él y el resto de la plantilla han trabajado en detalles tácticos específicos para competir contra una selección que impone ritmo, intensidad y calidad individual. Presión alta por momentos, orden defensivo cuando toque sufrir y transiciones rápidas para aprovechar cualquier espacio: ese es el tipo de partido que se imagina Fidalgo, donde cada decisión puede cambiar el rumbo del Mundial.
El sueño compartido entre jugadores y afición va más allá del simple pase a cuartos de final. Hay una sensación de oportunidad generacional: un Mundial en casa, un equipo con mezcla de experiencia y juventud, y un grupo de futbolistas -entre ellos, un naturalizado que se ha ganado su sitio- que quieren borrar la etiqueta de quedarse siempre en la misma instancia. Para muchos, este puede ser el torneo que rompa el techo que ha limitado al Tri durante tanto tiempo.
A nivel personal, Fidalgo vive esta cita como una especie de confirmación. Su adaptación al futbol mexicano primero, su consolidación posterior y finalmente su salto al futbol europeo con el Real Betis son capítulos de una historia que hoy alcanza un punto cumbre con México en un Mundial. Marcar ya un gol en la Copa del Mundo ha sido importante, pero él mismo admite que todo eso quedará pequeño si logran eliminar a una potencia como Inglaterra en el Azteca.
Además del componente emocional, el partido alimenta el debate sobre el papel de los jugadores naturalizados en la Selección Mexicana. El caso de Fidalgo es paradigmático: llegó como extranjero, se ganó el respeto en la liga local, se identificó con el país y terminó por representar la camiseta verde en el máximo escenario posible. Su liderazgo y su discurso, lejos de generar división, se han convertido en un punto de unión entre distintas generaciones de aficionados.
De cara al choque, el mensaje que deja el mediocampista es de calma dentro de la euforia. Él insiste en que el equipo debe mantener los pies sobre la tierra, respetar al rival y al mismo tiempo creer firmemente en sus posibilidades. Para Fidalgo, no hay espacio para el miedo, pero tampoco para la confianza desmedida: se trata de encontrar el equilibrio exacto entre la ilusión y la concentración absoluta durante los 90 minutos -o más- que dure la batalla.
La narrativa que rodea este México vs Inglaterra encaja perfectamente con la frase con la que Fidalgo ha encendido la previa: si de verdad se pretende hacer historia, no hay forma de esquivar a las grandes potencias. Para él, no existe gloria sin riesgo ni hazaña sin un rival a la altura. Y en esa lógica, pocos oponentes simbolizan tanto como la selección inglesa, con su tradición, su talento y su peso específico en la historia del futbol.
En última instancia, el duelo en el Azteca se presenta como un examen para todos: para el equipo, que quiere dar un salto definitivo; para la afición, que busca sostener el aliento incluso si el partido se complica; y para Fidalgo, que aspira a consolidarse como uno de los grandes referentes de esta Selección Mexicana. El balón rodará en un escenario mítico, con el eco del himno retumbando y una consigna que ya quedó marcada: si la meta es trascender, no hay mejor camino que enfrentar -y tratar de vencer- a los mejores.
