«Si meten a otro que no sea Israel Reyes, va a ser un desastre»: crece la duda sobre Edson Álvarez para el México vs Corea del Sur
La expulsión de César «Cachorro» Montes ha abierto un problema mayúsculo en la Selección Mexicana: ¿quién debe ocupar su lugar en la zaga central frente a Corea del Sur? La tarjeta roja que vio el defensa en los minutos finales ante Sudáfrica, con el partido prácticamente resuelto 2-0 y con dos hombres de ventaja, terminó por complicar un escenario que parecía tranquilo para el equipo de Javier Aguirre.
La jugada en la que Montes fue expulsado evidenció lo peor que puede sufrir un zaguero: quedar mal parado ante un rival más veloz. Superado en carrera por el atacante sudafricano, el «Cachorro» recurrió a una falta clara que le valió la roja directa y lo colocó en una lista poco honrosa: ya es el séptimo jugador de la Selección Mexicana que abandona un partido antes del silbatazo final por expulsión en este tipo de torneos.
Ante su ausencia, el nombre que surge de manera automática es el de Edson Álvarez. No sólo porque inició su carrera como defensa central, sino porque incluso porta el tradicional dorsal «4», asociado históricamente a esa posición. Para muchos, sobre el papel, el futbolista del Fenerbahce sería el relevo más lógico para ocupar el sitio de Montes sin alterar demasiado el sistema.
Sin embargo, hay un punto que enciende las alarmas: su estado físico. Edson viene de una operación de tobillo que lo tuvo alrededor de cuatro meses fuera de actividad. Su regreso se produjo apenas en mayo, con participación limitada y minutos contados en la liga turca. Esa falta de ritmo competitivo es precisamente el argumento principal de quienes consideran un riesgo enorme colocarlo en la zona más sensible del campo.
En un programa de análisis futbolístico, el exentrenador Ricardo «Tuca» Ferretti fue tajante: poner a Edson Álvarez como central, en estas condiciones, «sería un desastre». El brasileño naturalizado mexicano subrayó que el mediocampista no ha sido titular, no está en plenitud física ni futbolística, y cuestionó con dureza la idea de colocarlo justo en la zona donde más se exige concentración, velocidad mental y precisión en los duelos individuales.
El contexto del rival agrava el dilema. Corea del Sur dejó claro en su debut que es un equipo veloz, dinámico, con circulación rápida y toques de primera intención. Su futbol se construye bajo un orden muy marcado: cada jugador conoce al detalle sus movimientos y los de sus compañeros, lo que les permite encontrar líneas de pase constantes y habilitar a sus delanteros en ventaja. En otras palabras, es un rival que castiga cualquier titubeo en la última línea.
Los surcoreanos demostraron su carácter competitivo con una remontada ante Chequia, a la que derrotaron 2-1 después de empezar perdiendo. Lejos de desesperarse, gestionaron el partido con paciencia, mantuvieron el equilibrio entre defensa y ataque y encontraron los goles en la segunda mitad. Ese temple convierte a Corea en un adversario incómodo, capaz de sostener su plan de juego aun cuando el marcador les es adverso.
En ese marco, la discusión en torno a la alineación mexicana se ha polarizado. Varios analistas coinciden en que, aunque Javier Aguirre ve a Edson como una pieza clave y una carta fuerte, forzarlo en la central podría ser contraproducente. Si suma pocos minutos tras una lesión seria y se le coloca frente a un equipo que exige máxima reacción y coordinación defensiva, el margen de error se vuelve mínimo.
De ahí surge la alternativa que más fuerza ha cobrado: mover a Israel Reyes al eje de la defensa y utilizar a Jorge Sánchez como lateral derecho. Con esta modificación, se pretende que Reyes, más habituado a los duelos defensivos constantes y con mejor ritmo de juego reciente, asuma la jerarquía de zaguero central. Sánchez, por su parte, aportaría profundidad por la banda, con capacidad para incorporarse al ataque y generar superioridad numérica por ese costado.
No obstante, esta solución no está exenta de riesgos. La proyección ofensiva de Jorge Sánchez deja espacios a la espalda que Corea del Sur, con su velocidad y precisión en los cambios de banda, podría explotar con facilidad. Además, el reajuste implicaría que Reyes, acostumbrado a determinadas coberturas como lateral o tercer central, asuma nuevas responsabilidades en la marca y en la salida desde el fondo, ahora como referente principal en la zona.
Jared Borgetti ha añadido otro matiz a la discusión: para él, no es prioritario alinear a Edson Álvarez desde el inicio frente a Corea del Sur. En su opinión, un jugador fuerte en el juego aéreo, como Edson en plenitud, sería más necesario ante Chequia, un rival que suele apostar por el balón parado y el ataque por alto. Es decir, precipitar su uso ante Corea podría ser un desperdicio estratégico si aún no se encuentra al cien por ciento físicamente.
Aguirre cuenta todavía con unos días de trabajo en el Centro de Alto Rendimiento para terminar de evaluar escenarios. Ahí deberá medir varios factores: la respuesta física de Edson en los entrenamientos de alta intensidad, la solidez que muestra la defensa con Israel Reyes como central, y el grado de entendimiento entre la línea de cuatro cuando interviene Jorge Sánchez por derecha. Cada sesión se vuelve una especie de ensayo general antes del examen frente a Corea.
Desde el punto de vista táctico, la decisión no se limita a un simple cambio de nombre. Si se opta por Edson como central, el equipo podría ganar en salida de balón y en capacidad para romper líneas desde atrás, ya que su formación como mediocampista le permite tomar mejores decisiones con el esférico en los pies. Pero a cambio se arriesga a tener un defensor falto de ritmo, posiblemente un paso por detrás en los mano a mano contra atacantes explosivos.
Si, en cambio, se recurre a Israel Reyes como zaguero y se integra a Jorge Sánchez, la selección tendría un lateral profundo, capaz de pisar el último tercio de la cancha y generar centros peligrosos. En ese esquema, sería clave que el mediocampista por derecha o el contención hagan coberturas constantes para cerrar espacios cuando Sánchez se sume al ataque. Sin esa ayuda, el costado derecho quedaría expuesto a las transiciones coreanas.
Otro ángulo a considerar es el aspecto emocional y de liderazgo. Edson Álvarez es uno de los futbolistas con más personalidad del plantel. Su presencia transmite seguridad a muchos compañeros, sobre todo en partidos de alta presión. Si el cuerpo técnico percibe que su sola presencia en el once inicial ordena al equipo y eleva la concentración general, podrían apostar por él aun sabiendo que no está en su mejor versión física, apoyándolo con coberturas y un planteamiento más protegido.
La lectura del partido también jugará un papel determinante. No es lo mismo pensar en un México que se adueña del balón y busca instalarse en campo rival, que en una selección que cede iniciativa y apuesta al contragolpe. En el primer caso, un central con buen pie como Edson podría ser muy útil para romper líneas defensivas coreanas. En el segundo, un defensa más fresco y reactivo, como Reyes en la central, parecería más adecuado para resistir las embestidas a velocidad.
En el fondo, el debate sobre si «va a ser un desastre» emplear a alguien distinto a Israel Reyes en la central revela una desconfianza general en el estado actual de Edson Álvarez. No se cuestiona su calidad, sino el momento específico en el que llega a esta cita. Un jugador que viene de cuatro meses prácticamente parado, con apenas algunos minutos competitivos, difícilmente puede alcanzar el pico de forma necesario para disputar noventa minutos de máxima exigencia contra un rival tan dinámico.
La decisión final de Javier Aguirre marcará no sólo el partido ante Corea del Sur, sino también el mensaje hacia el vestidor. Si apuesta por la jerarquía de Edson, dejará claro que confía en el peso específico de sus figuras, aun cuando no estén en plenitud. Si se decanta por Reyes y Sánchez, quedará establecido que el rendimiento reciente y el estado físico están por encima del nombre y el pasado. En cualquiera de los casos, la zaga mexicana será sometida a una prueba de fuego que puede definir el rumbo del torneo.
De momento, lo único seguro es que la expulsión de César Montes obligó a replantear todo el andamiaje defensivo. Entre la prudencia médica, la táctica y el manejo del grupo, el seleccionador deberá encontrar un equilibrio que permita competir ante un Corea del Sur ordenado, veloz y paciente. La elección entre Edson Álvarez o el «plan Reyes-Sánchez» no será sólo una cuestión de gustos, sino una decisión estratégica que puede marcar la diferencia entre la solidez y el desastre que tantos temen.
