«El Milan sería temible con los delanteros correctos»: Santi Giménez y el ataque rossonero siguen en deuda
El resurgir del AC Milan en la Serie A ha devuelto al equipo a la parte alta de la tabla tras una campaña pasada decepcionante, en la que terminó fuera de cualquier torneo europeo y que desembocó en la salida de Sergio Conceiçao el verano anterior. El club reaccionó con un giro contundente: el regreso de Massimiliano Allegri al banquillo, con la misión clara de reconstruir un proyecto competitivo y devolver al equipo a la élite continental.
Bajo la dirección de Allegri, el Milan ha logrado estabilizarse y hoy se mantiene como sublíder del campeonato italiano, aunque todavía mira desde abajo al Inter de Milán, que conserva una ventaja de seis puntos cuando restan ocho jornadas por disputarse. Los rossoneri han recuperado solidez, carácter y constancia, pero hay un aspecto que sigue generando dudas y críticas: la delantera.
En una temporada en la que el Milan ha convertido 52 goles entre todas las competiciones, llama la atención que los máximos anotadores no sean sus centros delanteros puros. Los líderes en la tabla de goleo del equipo son Christian Pulisic y Rafael Leão, ambos con 10 tantos, mientras que Christopher Nkunku aparece detrás con 6. La producción ofensiva está recayendo en extremos y mediapuntas, más que en los ‘9’ clásicos, una señal que ha encendido alarmas en la prensa y entre las leyendas del club.
Santiago Giménez, fichado para ser uno de los referentes ofensivos y dar un salto de calidad en el área rival, apenas ha podido mostrar destellos de su potencial. El delantero mexicano suma solo un gol en 12 partidos esta temporada, una cifra muy por debajo de las expectativas que acompañaron su llegada. A su favor está un factor clave: pasó cinco meses fuera de las canchas debido a una lesión, lo que frenó por completo su adaptación al ritmo del futbol italiano y su integración plena al sistema de Allegri.
La situación no es mucho más alentadora con el otro ariete del plantel, Niclas Füllkrug. El delantero alemán también registra únicamente un tanto, pero en 14 encuentros disputados. Entre ambos atacantes suman apenas dos goles en toda la temporada, un registro muy pobre para un club que aspira a pelear por el Scudetto y, como mínimo, asegurar su presencia en la próxima edición de la Champions League.
Este déficit en el área rival ha sido subrayado públicamente por una voz de enorme peso en la historia del club: Alessandro Costacurta. El mítico defensor, que jugó 19 temporadas con la camiseta del Milan, fue tajante al analizar el momento del equipo: «El Milan es un equipo fuerte, si tan solo tuviera a los delanteros adecuados». Sus palabras, emitidas en televisión italiana, resumen una sensación compartida por buena parte del entorno rossonero: hay estructura, hay idea y hay talento en varias líneas, pero falta un ‘killer’ que traduzca ese funcionamiento en goles decisivos.
La crítica de Costacurta no se entiende únicamente como un ataque hacia los nombres propios, sino como un diagnóstico general del proyecto. Milan ha logrado instalarse en la parte alta de la Serie A gracias a su organización, a la capacidad de Allegri para ajustar partidos muy cerrados y al aporte de sus hombres de banda y mediapuntas. Sin embargo, cuando los encuentros se traban, el equipo echa de menos a un delantero capaz de resolver con un remate, un desmarque o una jugada individual dentro del área.
En el caso particular de Santi Giménez, el contexto invita a un análisis algo más matizado. El mexicano llegó a un entorno mucho más exigente, con una defensa italiana tradicionalmente dura, sistemas tácticos cerrados y una presión constante por rendir de inmediato. Volver de cinco meses de lesión no solo implica recuperar la forma física, sino también la confianza, el timing de los movimientos y la química con sus compañeros. Su margen de mejora es amplio, pero el tiempo apremia: la temporada entra en su tramo definitorio y el Milan necesita que sus delanteros reaccionen ya.
Para Allegri, el cierre del curso se presenta como un equilibrio delicado entre la exigencia del resultado y la necesidad de consolidar un proyecto a medio plazo. Con ocho jornadas por disputar, el equipo aún puede soñar con recortar la diferencia de seis puntos con el Inter, aunque la misión es compleja. Una racha positiva podría al menos asegurar la segunda plaza y, con ella, el billete directo a la Champions League, un objetivo que el club no se puede permitir volver a perder como en la temporada pasada.
En este contexto, la aportación de Giménez y Füllkrug puede ser decisiva. No se les pide únicamente que mejoren sus números personales, sino que sean capaces de transformar el buen juego colectivo en goles concretos. Un par de actuaciones inspiradas en partidos clave podrían cambiar por completo la percepción sobre su rendimiento y, al mismo tiempo, ofrecer al Milan recursos que hoy parecen ausentes: presencia dominante en el área, juego de espaldas más efectivo y definición clínica en las pocas oportunidades claras que se generan ante rivales de alto nivel.
El desempeño de los extremos y mediapuntas también entra en la ecuación. Pulisic y Leão, liderando la tabla goleadora del equipo, han asumido un protagonismo que habla tanto de su calidad como de la falta de eficacia de los ‘9’. En varias ocasiones se les ve actuando casi como delanteros interiores, atacando el espacio que deberían ocupar los centros delanteros. Esta dinámica, si bien ha permitido sostener la cuota anotadora global, desequilibra el sistema y obliga a los hombres de banda a un desgaste mayor en la definición, en lugar de centrarse en la generación de ocasiones.
A medio plazo, la situación actual podría tener consecuencias en la planificación deportiva del club. Si el nivel de sus delanteros no se eleva en el tramo final, la dirección deportiva se verá prácticamente forzada a buscar refuerzos en el mercado estival. Un Milan ambicioso, que pretende recuperar la imagen de potencia europea, necesita un ‘9’ que marque diferencias de manera regular. De lo contrario, corre el riesgo de repetir el patrón de esta campaña: un equipo competitivo, ordenado, capaz de competir con cualquiera, pero falto de la pegada necesaria para levantar títulos.
También se abre la puerta a una reflexión táctica. Allegri podría optar por ajustes en el sistema para potenciar a sus atacantes: variar el esquema a un dibujo con doble punta para liberar a Giménez de ciertas responsabilidades fuera del área, aumentar el volumen de centros laterales para aprovechar el juego aéreo de Füllkrug o introducir un mediapunta más cercano al ‘9’ que le nutra de balones en zonas de definición. Los últimos partidos de la temporada serán un laboratorio obligado para encontrar la fórmula más efectiva.
Para Santi Giménez, estos meses representarán un examen crucial en su carrera europea. Lograr una buena racha de goles no solo le ayudaría a consolidarse en el once, sino que reforzaría su estatus como uno de los delanteros latinoamericanos a seguir en el futbol del Viejo Continente. Por el contrario, otro cierre de temporada discreto abriría interrogantes sobre su adaptación al calcio y sobre el rol que el Milan está dispuesto a ofrecerle de cara a la próxima campaña.
Mientras tanto, la afición rossonera vive entre la ilusión y la frustración. Ilusión, porque el equipo ha dejado atrás la pesadilla de quedar fuera de Europa y vuelve a competir en los puestos importantes de la Serie A. Frustración, porque la sensación es que con un ataque más contundente el Milan podría estar peleando de tú a tú el liderato y no persiguiendo desde atrás. El mensaje de Costacurta, duro pero claro, sintetiza ese sentimiento: el Milan tiene una base sólida, pero sin delanteros a la altura de sus aspiraciones, el salto definitivo hacia los títulos seguirá siendo una meta pendiente.
La recta final dictará sentencia. Si Giménez y compañía consiguen elevar su nivel, el Milan no solo podrá presionar al Inter en la carrera por el Scudetto, sino también sellar de manera firme su presencia en la próxima Champions League. De su puntería en estas últimas ocho jornadas dependerá buena parte del balance final de la temporada y, posiblemente, la hoja de ruta del club en el próximo mercado de fichajes.
