Anthony martial sufre luxación de hombro y preocupa a rayados en clausura 2026

Sin duelo ante Keylor Navas: Anthony Martial conoce el diagnóstico de su lesión con Rayados

La Jornada 6 del Clausura 2026 dejó una imagen preocupante para el Monterrey. Anthony Martial, fichaje estelar del conjunto regio, abandonó el campo lesionado en el duelo ante León y, tras la expectación generada, ya se conoce con precisión el alcance de su problema físico: el delantero francés sufrió una luxación en el hombro derecho.

El cuerpo técnico y el área médica de Rayados confirmaron que la articulación se salió de su posición natural, una lesión dolorosa que obliga a detener por completo la actividad física durante las primeras semanas. El pronóstico queda sujeto a la evolución del jugador, pero el plan inicial contempla un periodo de reposo absoluto antes de iniciar una fase estructurada de rehabilitación.

La acción que derivó en la lesión ocurrió al minuto 43, a escasos instantes del descanso. Martial fue a disputar un balón ante la zaga del León, se anticipó al defensor y, con un giro de media vuelta, trató de proteger el esférico. En ese momento se produjo un ligero contacto, suficiente para desequilibrarlo; el atacante perdió la vertical y cayó con todo el peso del cuerpo sobre el hombro derecho, generando de inmediato alarma en sus compañeros y el cuerpo médico.

Aunque el parte oficial de Rayados no especifica plazos exactos, los parámetros médicos habituales indican que una luxación de hombro requiere, en promedio, entre 6 y 12 semanas (1.5 a 3 meses) para que un paciente recupere la funcionalidad básica en actividades cotidianas. Sin embargo, el regreso al máximo rendimiento deportivo, sobre todo en un futbolista de élite sometido a choques constantes, puede prolongarse hasta los 4 o 6 meses.

El proceso de recuperación suele dividirse en etapas. Primero, inmovilización de la articulación, generalmente con cabestrillo o férulas, para permitir que las estructuras afectadas se desinflamen y cicatricen de forma adecuada. Esta fase inicial puede extenderse alrededor de un mes, periodo en el que el jugador no puede realizar movimientos bruscos ni entrenamientos de campo. Posteriormente, se incorpora poco a poco un programa de fisioterapia y fortalecimiento, que en el caso de Martial se proyecta para los dos meses siguientes.

Bajo este panorama, la posibilidad de que Anthony Martial reaparezca en el Clausura 2026 luce remota. Tomando en cuenta que el torneo concluye a finales de mayo, el margen de maniobra es mínimo: para regresar antes del cierre del campeonato tendría que acortar plazos de manera considerable, algo poco recomendable en una articulación tan sensible y vital para los movimientos de caída, protección y remate.

La afectación para Monterrey es grande, no solo por el peso específico del jugador, sino por el momento en que se produce. El siguiente compromiso de Rayados está programado para el domingo 22 de febrero, cuando visiten el Estadio Olímpico Universitario para medirse a los Pumas de Keylor Navas, Juninho, Adalberto Carrasquilla y compañía. Se trataba de uno de los partidos marcados en rojo para Martial, tanto por el rival como por la necesidad del equipo de sumar puntos para mantenerse en la pelea por la Liguilla.

Tras ese encuentro, el calendario tampoco concede demasiados respiros. Monterrey recibirá a Cruz Azul el sábado 28 de febrero en el Estadio BBVA, otro duelo de alta exigencia ante un conjunto tradicionalmente competitivo. Además, Rayados aún deberá medirse con varios rivales directos en la disputa por los lugares de clasificación, antes de encarar compromisos, en teoría, más accesibles frente a equipos que hoy se encuentran fuera de puestos de Liguilla, como Atlético de San Luis, Pachuca, Puebla o Santos.

La lesión de Martial llega, además, en un contexto de reestructuración ofensiva. Hace apenas unas semanas, la directiva regiomontana concretó la salida de Germán Berterame hacia el Inter Miami de la MLS, perdiendo así a uno de sus elementos más productivos de cara al gol. Ante ese hueco, el francés se había convertido en el candidato natural para adueñarse de la titularidad en el frente de ataque en lo que restaba del torneo, aunque su perfil suele llevarlo a partir desde el sector izquierdo del ataque.

Tras el percance sufrido ante León, fue Lucas Ocampos quien tomó el lugar de Martial sobre la banda izquierda. Todo indica que el técnico Domènec Torrent apostará por el argentino como principal opción para esa zona, gracias a su capacidad para encarar, su despliegue físico y su aporte en la generación de ocasiones. Por la derecha, Luca Orellana se perfila como el complemento ideal, mientras que el mediocampo ofensivo seguirá recayendo en la creatividad y el último pase de Sergio Canales.

En el eje de ataque, la responsabilidad goleadora se concentrará ahora en Uros Djurdjevic. El ariete serbio, uno de los movimientos de última hora en el mercado, dejó buenas sensaciones en su anterior etapa con Atlas, donde se distinguió por su lucha constante con los centrales y su facilidad para fijar la defensa rival. En Rayados, su rol será el de referente de área, recibiendo balones filtrados, centros y apoyos de los extremos y del mediapunta español.

La baja de Martial obliga al cuerpo técnico a redefinir automatismos y sinergias en el frente de ataque. El plan original contemplaba al francés como pieza clave en las diagonales hacia el centro, aprovechando su velocidad, su pegada y su experiencia en ligas de máximo nivel. Ahora, Torrent tendrá que potenciar otras virtudes del plantel: el golpeo a distancia de Canales, la llegada de segunda línea, el juego aéreo de Djurdjevic y la capacidad de Ocampos para romper líneas en conducción.

Más allá del impacto colectivo, el golpe también es duro en lo individual. Martial llegaba a la Liga MX con la intención de relanzar su carrera, ganar continuidad y convertirse en uno de los referentes extranjeros del campeonato. Una luxación de hombro corta ese proceso cuando apenas empezaba a afianzarse en el esquema. La prioridad, no obstante, será que el jugador recupere completamente la movilidad y la fuerza, evitando recaídas o secuelas que puedan condicionar su rendimiento futuro.

En este tipo de lesiones, la rehabilitación no se limita a lo físico. La confianza del futbolista al volver a disputar balones divididos, soportar cargas y caer al césped sin temor a un nuevo episodio de dolor también juega un papel fundamental. El área de preparación física y de psicología deportiva del club tendrá que trabajar de manera coordinada para que, cuando llegue el momento del alta, Martial se sienta seguro para competir al máximo nivel.

También se abre una ventana de oportunidad para otros atacantes del plantel que hasta ahora venían teniendo menos protagonismo. Futbolistas jóvenes o con menos minutos podrán mostrarse en entrenamientos y partidos oficiales, intentando convencer a Torrent de que pueden ser alternativas reales más allá de esta emergencia. En torneos largos, estas situaciones suelen redefinir jerarquías internas y acelerar la irrupción de nuevos nombres.

En cuanto al manejo del vestidor, la figura de los líderes será vital para que la ausencia de un jugador importante no se traduzca en una caída anímica. Referentes como Canales, los zagueros de experiencia y los elementos de mayor recorrido deberán asumir un rol aún más activo, tanto dentro del terreno de juego como en el día a día, manteniendo la competencia interna y el enfoque en el objetivo principal: clasificar a la Liguilla y pelear por el título.

Tampoco puede descartarse que la directiva valore, de cara a futuros mercados, la incorporación de otro elemento ofensivo que ofrezca alternativas en caso de nuevas contingencias. La experiencia reciente, con la salida de Berterame y ahora la lesión de Martial, deja claro que la zona de ataque es especialmente sensible a cambios abruptos. Una planificación más amplia podría contemplar perfiles polivalentes capaces de jugar en varias posiciones del frente ofensivo.

Por ahora, la realidad es que Anthony Martial deberá centrarse en su recuperación, cumpliendo rigurosamente las etapas marcadas por el cuerpo médico: inmovilización, reducción del dolor e inflamación, trabajo de movilidad progresiva, fortalecimiento muscular y, finalmente, reintegración gradual a los entrenamientos con el grupo. Si todo transcurre sin contratiempos, el objetivo razonable será verlo en plenitud física para el próximo torneo, listo para ofrecer la versión que Rayados esperaba cuando lo incorporó a sus filas.

Mientras tanto, Monterrey encarará una fase crucial del Clausura 2026 sin uno de sus refuerzos estelares, obligado a reaccionar desde la táctica, la estrategia y el carácter competitivo. La ausencia de Martial modifica el plan, pero no reduce la exigencia: Rayados sigue obligado a sumar, competir y demostrar que tiene plantel suficiente para sobreponerse a un golpe tan duro como la lesión de su delantero francés.