«No va a ser diferente»: Brian Gutiérrez y Diego Campillo calientan el Clásico Nacional de la Liga MX 2026
A solo dos días de que se dispute una nueva edición del Clásico Nacional entre Chivas y América en el Clausura 2026, el ambiente ya está encendido. Diego Campillo y Brian Gutiérrez, referentes del Guadalajara, tomaron la palabra ante la prensa y no solo respondieron a las declaraciones americanistas, sino que también reforzaron el mensaje de confianza del vestuario rojiblanco, que llega con paso perfecto al duelo más esperado del futbol mexicano.
Guadalajara afronta este compromiso como líder del torneo, tras sumar cinco victorias en cinco partidos, situación que desde la vereda azulcrema algunos han intentado minimizar. Futbolistas como Brian Rodríguez y Rodrigo Dourado lanzaron advertencias y cuestionaron ese inicio impecable del Rebaño. Sin embargo, Campillo fue claro al restarle importancia a la guerra verbal y recalcar que, en un Clásico, los números previos quedan en segundo plano.
«Yo creo que no importan los resultados pasados, quizás tengamos más victorias que ellos, pero los Clásicos siempre son partidos aparte. Se juegan como si fueran una final. No hay favoritos en este tipo de encuentros», señaló el defensor, respondiendo directamente a las palabras de Dourado, uno de los refuerzos americanistas para este 2026.
Lejos de incomodarse por las etiquetas, Campillo subrayó que el grupo está preparado para cargar con la presión: «En un Clásico no hay favoritos por la intensidad que se maneja. No nos molesta que nos pongan como candidatos a ganar, pero sabemos que eso no asegura nada. Todo se define en la cancha y ahí es donde queremos hablar».
Las declaraciones de Brian Rodríguez, quien calificó el duelo ante Chivas como un «juego bravo», también encontraron respuesta del lado tapatío. Campillo aprovechó para explicar cómo se vive y se interpreta el Clásico Nacional desde la filosofía rojiblanca, donde cada jornada se asume como un examen máximo.
«Para nosotros todos los partidos son bravísimos porque a Chivas todos le juegan al máximo. Es la realidad de este club: contra nosotros nadie se guarda nada. Estamos tranquilos, conscientes de que es un partido importante, pero no lo ponemos por encima de los que ya jugamos o de los que vienen. Cada encuentro lo afrontamos como una final», apuntó.
El zaguero recordó que la racha positiva del torneo pasado también tuvo como punto de partida un enfrentamiento contra América, algo que en el vestuario consideran un precedente, pero no una garantía: «Nuestra buena racha del torneo anterior comenzó con América y después vinieron muchas victorias. Sabemos que será un juego fuerte, intenso, pero no va a ser especial a diferencia de otros partidos en cuanto a nuestra preparación. La exigencia es siempre la misma».
Campillo también habló desde una perspectiva más íntima, recordando lo que ha significado el Clásico a lo largo de su formación futbolística dentro de la institución rojiblanca: «Desde niño me tocó jugar estos Clásicos, siempre con mucha intensidad. Los enfrentas en finales, en fase regular, en todas las categorías, y desde pequeño te enseñan que este partido no se puede perder. La semana se vive distinto, se entrena distinto. Eso se te queda grabado y hoy, cuando los tengo enfrente, me despierta algo especial que no se me ha quitado con los años».
Esa carga emocional, sin embargo, no se traduce en nerviosismo, sino en una motivación extra. Según Campillo, el plantel ha aprendido a transformar esa energía en concentración y competitividad: «Claro que se siente algo distinto en la previa, pero cuando rueda el balón, lo que cuenta es el trabajo que venimos haciendo. Ahí ya no pesa el ruido externo, solo lo que construimos como equipo».
Otro de los temas que mayor interés despierta en la previa es el estado físico de Luis Romo, pieza clave en el mediocampo rojiblanco. El jugador presenta un desgarre de segundo grado en el muslo posterior de la pierna derecha, lesión que lo tendría fuera de actividad alrededor de seis semanas, de acuerdo con los reportes médicos. Pese a ello, Campillo dejó la puerta ligeramente abierta, mientras el cuerpo técnico define.
«Romo todavía no está descartado por completo, seguimos esperando. Sabemos que, si la baja se confirma, sería importante, por todo lo que aporta en el equilibrio del equipo. Pero también confiamos en el plantel. Al que le toque entrar lo hará bien, tenemos un grupo muy completo y competitivo», explicó, subrayando la profundidad de la plantilla.
El caso de Romo ilustra otro de los puntos que se vive en la interna de Chivas: la idea de que el equipo está por encima de cualquier nombre propio. La competencia interna por un lugar en el once ha elevado el nivel de todos, algo que se refleja en ese inicio perfecto del Clausura 2026, y que se vuelve crucial ante un rival como América, que también cuenta con variantes de alto calibre.
Brian Gutiérrez, por su parte, complementó el discurso de su compañero al hablar de la mentalidad que ha querido instalar el cuerpo técnico. El mediocampista destacó que el Rebaño no se deja llevar por la euforia y que el reto es sostener la consistencia más allá del Clásico: la mira está puesta en el título, no solo en ganar un partido de orgullo.
En el entorno rojiblanco se insiste en que el favoritismo que algunos analistas les otorgan no modifica el enfoque. La experiencia indica que, en el Clásico Nacional, los detalles mínimos pueden inclinar la balanza: una desconcentración a balón parado, una expulsión temprana o un error en salida. Por eso, el discurso hacia afuera es de prudencia, mientras que hacia adentro se refuerza la ambición.
Aunque Campillo afirma que «no va a ser diferente» a otros duelos en cuanto a la preparación, lo cierto es que el Clásico llega en un contexto ideal para Guadalajara: con confianza, una identidad táctica clara y una racha que fortalece el ánimo. América, en cambio, busca utilizar el partido como punto de inflexión para frenar el buen momento del rival y enviar un mensaje de autoridad en la Liga MX 2026.
Más allá de las declaraciones cruzadas, el encuentro pondrá frente a frente dos estilos contrastantes: la apuesta rojiblanca por el juego colectivo, la presión ordenada y el protagonismo con balón, ante un América que ha trabajado en la solidez defensiva y la rapidez para explotar los espacios. Será también una prueba para los refuerzos de ambos bandos, que empiezan a vivir en carne propia el peso del Clásico.
Otro elemento que se espera sea determinante es la afición. El entorno del partido siempre se traslada a la cancha: mosaicos en las gradas, cánticos incesantes y un clima de máxima exigencia para los futbolistas. Campillo y Gutiérrez reconocen que el apoyo de la gente puede convertirse en un impulso extra, pero saben que el compromiso principal es responder con una actuación a la altura de esa pasión.
En términos de tabla y de calendario, el duelo tiene un valor doble: además del orgullo, hay tres puntos que pueden marcar una diferencia importante rumbo a la parte decisiva del torneo. Para Chivas, ganar significaría reforzar su condición de candidato al título y extender una inercia positiva. Para América, sumar en el Clásico podría significar el despegue definitivo después de un inicio más irregular.
En la interna del Rebaño el mensaje ya está lanzado: respeto al rival, pero sin miedo; conciencia del peso histórico del Clásico, pero con la convicción de que la campaña no se define en un solo encuentro. La consigna es clara: jugar con intensidad máxima, sostener la identidad que les ha dado resultados y demostrar que el liderato y el paso perfecto no son casualidad.
Cuando el árbitro dé el silbatazo inicial, las frases quedarán atrás. Entonces se verá si ese «no va a ser diferente» de Diego Campillo se confirma en la cancha: un Chivas que prepara este Clásico como cualquiera de sus partidos, pero que sabe que, para su gente y para la historia del club, ganarle al América siempre tendrá un sabor único.
