América en concachampions: brailovsky defiende el pase tras empate gris

“Terminó calificando y eso es lo importante”: Brailovsky baja la tensión tras el gris empate del América en Concachampions

El América selló su pase a los octavos de final de la Concacaf Champions Cup, pero lo hizo dejando una sensación agridulce. El 0-0 ante Olimpia no satisfizo a la afición azulcrema ni a varios analistas, que esperaban una noche tranquila, con un triunfo claro y un funcionamiento convincente, especialmente después de encadenar tres victorias seguidas y dar la impresión de ir en pleno ascenso futbolístico.

El equipo de André Jardine consiguió el objetivo mínimo: avanzar de ronda. Sin embargo, el trámite del partido dejó más dudas que certezas, justo en la antesala del Clásico Nacional contra Chivas. El cuadro americanista fue incapaz de reflejar en el marcador su teórica superioridad y, pese a generar algunas aproximaciones, jamás logró imponer un dominio aplastante ni traducirlo en goles, algo que para muchos encendió las alarmas en Coapa.

En los Clásicos suele decirse que el momento de cada equipo “se borra” al pitar el inicio, pero la imagen mostrada por América ante Olimpia ha despertado cuestionamientos sobre su capacidad para elevar el nivel cuando la exigencia aumenta. Aun así, para Daniel “Ruso” Brailovsky el panorama no es tan dramático. En su análisis, lo fundamental está cumplido: el boleto a la siguiente fase.

Durante el programa “Cuadro Titular” de FOX, Brailovsky fue consultado por el rendimiento americanista en el empate sin goles ante Olimpia. Lejos de encender las críticas más duras, el exjugador y referente azulcrema optó por relativizar el resultado, aunque reconoció que el espectáculo quedó a deber:

“Terminó calificando y era lo más importante. Por supuesto que no puede estar contento. Si el América quiere dar espectáculo, quiere jugar bien y quiere ganar, entonces no estás contento”, señaló el Ruso, marcando una diferencia entre el objetivo deportivo cumplido y la forma poco lucidora en que se consiguió.

A partir de ahí, la conversación derivó en lo que muchos ya tienen en mente: el Clásico Nacional ante Chivas. Fernando Cevallos, conocido simpatizante del Rebaño, aprovechó para lanzar una provocación al hablar del duelo que se avecina, refiriéndose irónicamente al partido de mitad de semana con un juego de palabras: “Partido de miércoles, ¿no, Ruso? … De mier… de mier… coles”.

Brailovsky no tardó en responder y llevó la discusión directamente al terreno del Clásico. Confiado en el peso histórico y anímico del América frente al Guadalajara, aseguró que el verdadero problema no es lo que haga el conjunto azulcrema, sino lo que pasa en la mente de los jugadores rojiblancos cuando ven la playera rival:

“El tema no pasa por el América. Pasa por tu equipo. Ven la camiseta del América y ese es el problema… El chuchi chuchi se les pega y ya están del otro lado”, declaró, sugiriendo que Chivas suele achicarse ante el conjunto de Coapa.

La mesa de debate se calentó todavía más cuando Ángel García Toraño se sumó a la postura de Brailovsky y ambos cuestionaron el valor del liderato de Chivas en el Clausura 2026. A su juicio, el equipo de Gabriel Milito ha aprovechado un calendario accesible para colocarse como superlíder, algo que, según ellos, no refleja por completo la verdadera fuerza del Rebaño.

Esa postura no fue bien recibida por Cevallos, quien pidió no restar mérito al paso de Chivas. Recordó que tanto América como el Guadalajara se han medido ya a los mismos rivales en dos ocasiones: Atlético de San Luis y Pachuca. La diferencia, subrayó, es que el cuadro tapatío sí consiguió los resultados, mientras que las Águilas dejaron puntos en el camino, lo que refuerza su argumento de que el buen momento rojiblanco no puede atribuirse sólo a la “facilidad” del calendario.

Más allá de la polémica televisiva, el contexto deportivo es claro: Chivas llega al Clásico como líder del torneo y con una racha positiva que ha ilusionado a su afición, mientras que América, pese a avanzar en Concachampions y sumar triunfos recientes en liga, viene de un partido que evidenció ciertas carencias, sobre todo en la profundidad ofensiva y en la claridad para resolver partidos que, en el papel, deberían lucir accesibles.

El duelo entre las lecturas de Brailovsky y Cevallos también refleja dos visiones distintas de cómo medir a un equipo grande. Para el Ruso, lo que termina contando en instancias internacionales es avanzar, aun sin brillar, y después ajustar sobre la marcha. Para sus críticos, incluyendo a parte de la hinchada azulcrema, un club como América tiene la obligación no sólo de ganar, sino de hacerlo con autoridad, imponiendo condiciones y marcando diferencia desde el juego.

De cara al Clásico, el empate ante Olimpia deja al técnico André Jardine ante varios dilemas. Uno de ellos es la alineación: decidir si mantiene a su cuadro de confianza o si introduce variantes para darle más profundidad al ataque. Otro punto clave será el manejo físico y mental de la plantilla tras un calendario cargado, en contraste con las rotaciones que ha utilizado Milito para mantener fresco a su plantel.

En el plano emocional, el discurso de figuras como Brailovsky busca quitar presión a los jugadores americanistas. Al insistir en que “lo importante era calificar”, el mensaje interno puede ser el de no dramatizar un mal partido, sino aprender de él y concentrarse en el compromiso que realmente puede marcar el rumbo del semestre. Del otro lado, Chivas se alimenta precisamente de este tipo de debates, utilizándolos como combustible para demostrar que su liderato no es casualidad y que puede competir de tú a tú con su máximo rival.

También hay un componente histórico imposible de ignorar. América ha dominado varios de los Clásicos recientes, lo que le da argumentos al Ruso para sostener que la presión suele estar del lado rojiblanco. Sin embargo, el presente marca otra posible narrativa: si Chivas llega como superlíder e invicto, un triunfo ante las Águilas podría consolidar el proyecto de Milito y cambiar la percepción de que al Rebaño “le pesa” enfrentar al América.

En términos tácticos, el duelo promete ser un choque de estilos. Jardine se caracteriza por buscar equipos propositivos, con circulación rápida y laterales profundos, mientras Milito ha mostrado una versión de Chivas más compacta, agresiva en la presión y paciente para encontrar el momento justo de acelerar. El pobre desempeño ofensivo del América ante Olimpia podría motivar ajustes en la generación de juego desde el mediocampo, ya sea incorporando a un creativo más claro o cambiando la estructura para acompañar mejor al nueve.

El calendario también juega su partido. Aunque Brailovsky y Toraño apuntan que Chivas ha tenido un arranque relativamente cómodo, la realidad es que en este tipo de enfrentamientos el desgaste previo a veces pasa a segundo plano. La intensidad, el ambiente en la tribuna y el peso de la rivalidad suelen igualar fuerzas. No obstante, el hecho de que América haya tenido que disputar un encuentro de alta exigencia física en Concachampions pocos días antes del Clásico podría influir en el rendimiento de algunos jugadores clave.

Mientras tanto, la afición azulcrema se debate entre la calma pragmática que propone el Ruso —“se clasificó y ya está”— y la exigencia histórica de un club que presume llamar a sí mismo el más grande del área. Para muchos seguidores, avanzar con un 0-0 ante un rival que consideraban inferior no basta; esperan una respuesta contundente en el Estadio Akron que despeje cualquier duda y reafirme la jerarquía del equipo.

Lo único seguro es que el Clásico Nacional servirá como termómetro definitivo para medir el verdadero momento de ambos. Si Chivas confirma su paso y mantiene el invicto, el discurso de que su liderato se explica sólo por el calendario perderá fuerza. En cambio, si América se impone y muestra una cara muy distinta a la vista en Concachampions, la postura de Brailovsky cobrará sentido: el 0-0 ante Olimpia quedará como una simple anécdota en el camino de un equipo que sabe competir cuando de verdad importa.

El partido está programado para el sábado 14 de febrero de 2026 en el Estadio Akron, a las 21:00 horas. A partir de ese silbatazo inicial, ya no valdrán excusas sobre calendarios, rotaciones o empates insípidos en competencias internacionales. América y Chivas se jugarán mucho más que tres puntos: el orgullo, la narrativa del torneo y la validación —o el derrumbe— de todos los argumentos que hoy se cruzan en la mesa de análisis.