Var and the illusion of perfect justice: can technology define truth in football?

Cuando apareció el VAR muchos pensaron: “listo, se acabaron las injusticias”. A los dos meses ya teníamos nuevos enfados, nuevas broncas en tertulias y las mismas discusiones de bar, solo que ahora con cámaras HD y líneas virtuales. El VAR y la ilusión de la justicia perfecta van de la mano: creemos que más tecnología significa más verdad, pero el fútbol es un juego caótico, lleno de matices, y no siempre cabe en un marco de 16 cámaras y un par de auriculares. Por eso hoy tiene sentido preguntarse si de verdad se puede “tecnologizar” la verdad en el fútbol o si solo hemos cambiado el tipo de discusión.

Cómo funciona realmente el VAR y por qué no es un “ojo de Dios”

Para entender el debate hay que aterrizar primero en lo básico: cómo funciona el VAR en el fútbol en la práctica del día a día. No revisa todo ni todo el tiempo. Solo cuatro tipos de jugadas: goles, penaltis, tarjetas rojas directas y confusión de identidad. En una cabina, un equipo de árbitros de vídeo mira todas las cámaras, selecciona los ángulos y, si ve un posible error claro y manifiesto, avisa al árbitro de campo. Este decide si confía en la recomendación o si va al monitor. Parece muy limpio, pero ahí ya entra la primera grieta: quién selecciona la cámara, qué se considera “claro y manifiesto”, cuánto influye el contexto del partido. No es una máquina tomando decisiones; sigue siendo interpretación humana, solo que apoyada en tecnología.

Diferentes modelos: sin VAR, VAR clásico y nuevas tecnologías

Si comparamos distintos enfoques, vemos tres grandes modelos. El fútbol “a la antigua”, sin vídeo, donde el árbitro toma todas las decisiones en directo y se convive con el error como parte del juego. Luego el modelo actual, con tecnología en el fútbol VAR y arbitraje colaborando: el juez principal sigue mandando, pero con una segunda capa de revisión. Y en un tercer escalón está el sistema híbrido que ya se prueba en grandes torneos: tecnología de línea de gol automática, fuera de juego semiautomático con sensores en el balón y rastreo de extremidades. Este último se acercaría más a un “ojo de halcón” para decisiones de blanco o negro, como si el balón entró o no, pero incluso así hay zonas grises: contactos, manos, intensidad de faltas. En esos casos, la cámara ayuda, pero no sentencia sola.

Ventajas y desventajas del VAR en el fútbol: lo que se gana y lo que se pierde

El VAR y la ilusión de la justicia perfecta: ¿se puede “tecnologizar” la verdad en el fútbol? - иллюстрация

Si ponemos sobre la mesa las ventajas y desventajas del VAR en el fútbol, se nota rápido el choque. A favor: corrige errores groseros que antes cambiaban ligas enteras, reduce goles en fuera de juego escandalosos, ayuda a detectar agresiones lejos del balón y da herramientas a los árbitros en contextos de máxima presión. Un caso típico es el Mundial 2018, con penaltis revisados que, sin VAR, jamás se habrían pitado. En contra: rompe el ritmo del partido, genera sensación de injusticia “tecnológica” cuando la decisión tarda o parece milimétrica, y crea dependencia; algunos árbitros dejan seguir pensando “si hay algo grave, el VAR me llamará”. Además, la gente siente que el “fútbol de barrio” se aleja cuando se empiezan a trazar líneas por píxeles en fueras de juego de rodilla o hombro, lo que alimenta la idea de que se mata la espontaneidad.

Casos reales y polémicas del VAR en la liga española

Si hay un laboratorio perfecto para estudiar las polémicas del VAR en la liga española, es precisamente La Liga. Casi cada jornada deja un caso para archivo: un penalti por mano que en un partido se pita y en otro no, una plancha revisada en el monitor que termina en roja en un encuentro y solo amarilla en otro parecido. Recuerda aquel gol anulado por un fuera de juego de tacón, con la línea trazada al milímetro y los comentaristas divididos: unos defendían la pureza del reglamento, otros hablaban de “matar el espíritu del juego”. Otro ejemplo: jugadas de contacto en el área del Madrid o del Barça que tardan tres minutos en resolverse, con la grada desesperada y los entrenadores sin saber si celebrar o contenerse. Estos casos alimentan el debate de VAR en el fútbol opiniones: ¿es el sistema el problema o la forma de aplicarlo? Muchos aficionados no discuten ya solo la decisión, sino el criterio: por qué en unos choques el VAR entra y en otros permanece en silencio.

Comparando enfoques: qué piensan ligas, entrenadores y aficionados

Si miramos fuera, la Premier, la Serie A o la Bundesliga han seguido caminos ligeramente distintos en el uso del vídeo, lo que sirve para comparar enfoques. En Inglaterra se criticó al principio la falta de uso del monitor de campo y el retraso en mostrar decisiones en pantalla; ahora intentan explicar más. En Italia se acepta mejor la intervención frecuente, casi como parte del show. En España, en cambio, se mezcla la tradición de dudar del arbitraje con una comunicación poco transparente, y eso multiplica la tensión. Muchos entrenadores piden que el árbitro hable luego en rueda de prensa y explique sus decisiones, para que la gente vea que hay una lógica, guste o no. Entre los aficionados, las VAR en el fútbol opiniones se reparten: los más jóvenes suelen asumir la tecnología como normal; los veteranos echan de menos aquel gol celebrado sin esperar la confirmación en el pinganillo, aunque también reconocen que hoy hay menos “robos” descarados que en los noventa.

Recomendaciones: cómo hacer que el VAR sea más útil y menos odiado

Si se quiere que el VAR funcione mejor, las recomendaciones van más por la gestión que por meter aún más cámaras. Primero, clarificar los protocolos: que todo el mundo tenga claro qué entra y qué no, y que eso se comunique públicamente con ejemplos, no con reglamentos de 40 páginas. Segundo, reducir al máximo los tiempos: el hincha tolera una revisión de 30–40 segundos, pero no de tres minutos con los jugadores congelados. Tercero, dar voz al árbitro: micrófono abierto para explicar brevemente la decisión, como en el rugby o la NFL, ayudaría muchísimo a rebajar el clima de sospecha. Cuarto, formación conjunta: árbitros, entrenadores y capitanes revisando casos en pretemporada para alinear criterios. Y, sobre todo, asumir que el VAR no eliminará el error; solo debería quitar los más groseros. Si se vende como “justicia perfecta”, está condenado a decepcionar.

Tendencias hacia 2026: más automatización, pero también más humildad

El VAR y la ilusión de la justicia perfecta: ¿se puede “tecnologizar” la verdad en el fútbol? - иллюстрация

De cara a 2026, todo apunta a que el fútbol va hacia una mayor automatización en decisiones objetivas y a la vez hacia un discurso más modesto sobre lo que la tecnología puede ofrecer. El fuera de juego semiautomático, con sensores en el balón y en las camisetas, probablemente se estandarizará en grandes ligas, reduciendo tiempos y discusiones en esos fueras de juego de uña. La línea de gol ya es casi indiscutible y permanecerá como el mejor ejemplo de tecnología que aporta claridad. Sin embargo, en faltas, manos y penaltis seguiremos igual: el vídeo ayudará, pero la interpretación será humana. La gran tendencia sana sería dejar de vender el sistema como infalible y explicar a la gente que el VAR es solo una herramienta más. El reto no es “tecnologizar” la verdad, sino usar la tecnología para acercarse un poco a ella sin cargarse la emoción que hace que el fútbol, con o sin errores, siga enganchando a millones.