Liga MX Clausura 2026: cierres a contrarreloj, “compras de pánico” y las últimas apuestas de América, Cruz Azul y compañía
El periodo de registros en la Liga MX para el Clausura 2026 llegó oficialmente a su fin este lunes 9 de febrero, una semana después del cierre del mercado invernal en el resto del mundo. Y, fiel a la costumbre del futbol mexicano, el último día dejó movimientos de última hora, ajustes de emergencia y fichajes que más suenan a solución de urgencia que a planeación milimétrica.
América y Cruz Azul, dos de los clubes con mayor presión mediática y exigencia deportiva, sí cerraron incorporaciones, pero lejos de los nombres rimbombantes que sus aficiones imaginaban. Aun así, no fueron los únicos: Guadalajara, Monterrey, Pumas y Atlas también aprovecharon las últimas horas del registro para rematar su plantel de cara a la segunda parte del torneo.
América: de soñar con un ‘9’ a apostar por un lateral y un mediapunta
El plan original del América de Jardine contemplaba un delantero centro de jerarquía. El objetivo principal no se concretó, y el club intentó reconducir la estrategia hacia la llegada de un mediocampista; tampoco hubo éxito en esa segunda vía. Con el reloj encima, la directiva terminó optando por reforzar una zona distinta: la banda izquierda de la defensa.
Así apareció Thiago Espinosa, lateral izquierdo uruguayo procedente de Racing de Montevideo. Para buena parte del entorno americanista, se trata claramente de la opción B, pues el objetivo primario en esa posición era Gabriel Fuentes. La operación por el futbolista charrúa, además, se cerró bajo la figura de cesión hasta diciembre y no como compra definitiva, un detalle que refuerza la sensación de que el club prefirió no comprometerse a largo plazo con un jugador que no era la prioridad inicial.
A la llegada de Espinosa se suma la de Vinicius Lima, mediocampista ofensivo brasileño procedente de Fluminense, cuya incorporación está prácticamente cerrada. Se maneja que el futbolista ya se encuentra en territorio mexicano, afinando cuestiones contractuales y de exámenes médicos. La única duda residía en el tiempo del transfer internacional, pero la Liga MX contempla que, si el trámite administrativo no se completa a tiempo, el registro pueda quedar en espera, garantizando que el fichaje no se caiga por un simple retraso burocrático.
De esta forma, América termina el mercado sin el ‘9’ soñado, pero con dos fichas nuevas para ampliar su arsenal por la banda izquierda y en la creación de juego. La apuesta, más que por nombres mediáticos, es por perfiles funcionales que encajen en el sistema de Jardine, aunque la sensación en buena parte de la afición es que el club se quedó corto respecto a las expectativas generadas semanas atrás.
Altas de América en el cierre de registros:
– Thiago Espinosa (Racing de Montevideo)
– Vinicius Lima (Fluminense)
Cruz Azul: Nico Ibáñez, el plan C que termina siendo el ‘9’ de Larcamón
En La Noria la historia fue similar: muchos intentos, varios nombres en la mesa, operaciones avanzadas… y derrumbadas a última hora. Cruz Azul necesitaba con urgencia un delantero centro que garantizara goles y presencia en el área. Primero apostaron por Cristian Borja, quien incluso viajó a México y estuvo varios días a la espera de cerrar su fichaje. Cuando todo parecía bien encaminado, el pase se vino abajo.
El siguiente objetivo fue Joao Pedro. El club volvió a invertir tiempo y esfuerzo en una negociación que parecía encaminada, pero nuevamente la operación terminó cayéndose. Con el margen de maniobra reduciéndose día a día, la directiva cementera tuvo que reactivar su lista de alternativas.
Ahí entró en escena Nicolás Ibáñez. El argentino, con pasado reciente en Tigres y con etapas destacadas en San Luis y Pachuca, emergió como la solución de emergencia que satisfacía dos necesidades: experiencia probada en la Liga MX y un perfil de ‘9’ rematador, capaz de moverse bien dentro del área y de aprovechar el volumen ofensivo que Larcamón pretende generar.
Todo quedó listo para que Nico Ibáñez se convierta en el nuevo referente de ataque celeste. Aunque no era la primera opción, su llegada se percibe como un movimiento coherente dentro del estilo de Larcamón, un entrenador que ya ha demostrado saber potenciar a delanteros de carácter y buen olfato goleador.
Alta de Cruz Azul en el cierre de registros:
– Nico Ibañez (Tigres)
Guadalajara también se mueve: Jonathan Pérez para reforzar la banda derecha
Chivas no quiso quedarse inmóvil ante el cierre de registros y decidió agregar una pieza más a su ataque por las bandas. El club cerró la incorporación de Jonathan Pérez, extremo derecho mexicoamericano que hasta hace pocos días militaba en el Nashville FC de la MLS.
Pérez llega para competir por un lugar en un sector del campo donde Guadalajara necesita mayor desequilibrio, velocidad y profundidad. Su doble nacionalidad y su formación en otro entorno futbolístico también añaden un matiz interesante: puede aportar variantes en el uno contra uno y una mentalidad distinta, acostumbrada a otro tipo de preparación física y táctica.
La apuesta de Chivas combina juventud con proyección, pensando no solo en el Clausura 2026 sino en el futuro inmediato del equipo. La competencia interna por los puestos de ataque se intensifica, algo que el cuerpo técnico considera clave para elevar el nivel del plantel.
Alta de Guadalajara en el cierre de registros:
– Jonathan Pérez (Nashville FC)
Monterrey, Pumas y Atlas también ajustan sus plantillas
No solo los llamados “grandes” ajustaron sobre la hora. Otros clubes con aspiraciones importantes también se movieron en el límite del cierre de registros.
Rayados de Monterrey incorporó al delantero Uros Djurdjevic, procedente de Atlas. El futbolista llega para ampliar la baraja ofensiva de un equipo que suele pelear por lo más alto de la tabla y que necesita fondo de plantilla para competir en todos los frentes. La intención es que Djurdjevic aporte gol, movilidad y una opción distinta en la rotación arriba.
Pumas, por su parte, logró concretar la llegada de Uriel Antuna desde Tigres. El extremo mexicano aporta velocidad, llegada por fuera y capacidad para desbordar, características que pueden ser clave para un cuadro universitario que buscaba mayor profundidad y agresividad en ataque. Antuna conoce bien la liga, llega en edad madura y puede adaptarse rápidamente al esquema.
Atlas cerró el fichaje de Agustín Rodríguez desde Juventud de Las Piedras. Se trata de una incorporación con cierto perfil de apuesta: un jugador que puede crecer dentro del entorno rojinegro y convertirse en un activo importante a mediano plazo, ya sea como titular o pieza de rotación.
Altas en otros clubes durante el cierre de registros:
– Monterrey: Uros Djurdjevic (Atlas)
– Pumas: Uriel Antuna (Tigres)
– Atlas: Agustín Rodríguez (Juventud de Las Piedras)
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Las “compras de pánico”: cuándo la necesidad pesa más que la planeación
El cierre de registros en la Liga MX acostumbra a dejar fichajes que poco tienen que ver con una planificación fría de mercado.Esta ventana no fue la excepción. América, Cruz Azul y otros clubes llegaron al último día con varias negociaciones caídas, objetivos frustrados y la presión de su entorno empujándoles a incorporar, casi por obligación.
Estos movimientos “sobre la hora” suelen tener dos caras:
– Por un lado, permiten corregir carencias evidentes en la plantilla, incluso si no se trata del jugador soñado.
– Por otro, incrementan el riesgo de fichar más por urgencia que por convicción, asumiendo que el margen de error crece cuando hay poco tiempo para análisis profundos, exámenes extensos o procesos de adaptación planificados.
En el caso de América, por ejemplo, se sacrifica la búsqueda de un ‘9’ top para asegurar un lateral izquierdo que cubra un hueco claro. Cruz Azul, tras ver dos operaciones caerse, recurre a Ibáñez, un delantero contrastado pero que no estaba a la cabeza de la lista inicial. Y así, el cierre de registros se convierte más en un ejercicio de supervivencia que de estrategia.
Impacto deportivo: ¿quién gana más con estos fichajes?
Evaluar de inmediato quién “ganó” el cierre de registros es arriesgado, pero se pueden trazar algunas líneas:
– Cruz Azul, con Nico Ibáñez, cubre una necesidad prioritaria: goles. Si el argentino recupera su mejor versión, puede transformar el rendimiento ofensivo del equipo.
– América no consigue su ‘killer’, pero se refuerza con dos piezas que pueden estabilizar y enriquecer el funcionamiento colectivo: un lateral zurdo de perfil intenso como Espinosa y un mediapunta como Vinicius Lima que puede aportar creatividad.
– Pumas con Antuna gana velocidad y desequilibrio, algo que puede marcar diferencias en partidos cerrados.
– Monterrey suma profundidad con Djurdjevic, imprescindible en una plantilla llamada a competir por títulos.
– Chivas, con Jonathan Pérez, apuesta por la proyección y por romper cierta previsibilidad ofensiva que el equipo venía mostrando.
El verdadero impacto de estos movimientos se verá con el balón en juego: minutos acumulados, capacidad de adaptación, influencia en partidos clave y, sobre todo, en la fase decisiva del Clausura 2026.
El reto de adaptarse a mitad de torneo
Otro punto clave es el momento de llegada. La mayoría de estos fichajes se incorporan cuando el Clausura 2026 ya está en curso, lo que implica:
– Plantillas prácticamente definidas.
– Automatismos tácticos ya trabajados.
– Un vestuario con jerarquías establecidas.
Para jugadores como Espinosa, Ibáñez, Antuna o Vinicius Lima, el desafío no es solo demostrar su calidad, sino integrarse rápidamente en engranajes ya en marcha. Entrar a un grupo con roles repartidos puede ser complejo: algunos llegan para ser titulares inmediatos, otros para ganarse el puesto poco a poco. La gestión del técnico y la adaptación mental del propio jugador serán determinantes.
Además, la presión en clubes como América, Cruz Azul o Chivas es alta desde el primer minuto. No hay demasiado margen para el error: un mal inicio puede marcar la percepción del fichaje durante todo el torneo.
Registro, transfers y tiempos: por qué América no teme por sus fichajes
Un matiz reglamentario importante fue el manejo de los tiempos de inscripción, especialmente en el caso del América. Aunque el club ya tenía amarradas las llegadas de Thiago Espinosa y Vinicius Lima, existía la inquietud lógica sobre si los transfers internacionales alcanzarían a llegar antes del cierre formal.
La normativa permite que, si el club registra al jugador dentro del periodo y demuestra que la documentación internacional está en trámite, el registro quede “en espera”. Eso significa que, aunque el papel llegue con retraso, el fichaje no se anula, siempre que se hayan cumplido los plazos formales. Por eso, en Coapa no hay temor a que las operaciones se caigan, aun si hubo ciertos retrasos administrativos.
Este tipo de mecanismos son clave en un mercado cada vez más globalizado, donde las negociaciones cruzan fronteras, zonas horarias y sistemas federativos distintos.
Perspectivas de la segunda mitad del Clausura 2026
Con el libro de registros cerrado, los clubes ya no tienen margen para corregir sobre la marcha con nuevos fichajes. Lo que tengan hoy será con lo que compitan hasta el final del Clausura 2026, salvo casos muy puntuales de jugadores libres.
Esto pone un foco especial en los recién llegados:
– Si responden rápido, pueden cambiar la dinámica y elevar el techo del equipo.
– Si tardan en adaptarse o no rinden lo esperado, las críticas no se harán esperar, sobre todo en instituciones con alta exigencia.
Para técnicos como Jardine, Larcamón y el resto de entrenadores involucrados, el reto es integrar a estas piezas sin romper lo que ya funcionaba, ajustando sistemas, sociedades dentro del campo y roles específicos.
Conclusión: un cierre agitado, más funcional que espectacular
El cierre de registros del Clausura 2026 en la Liga MX no dejó bombazos mediáticos, pero sí movimientos significativos desde la perspectiva táctica y de necesidad de plantilla. América y Cruz Azul se resignaron a no firmar a sus objetivos principales, pero encontraron soluciones que, sobre el papel, les permiten competir con mayores recursos.
Entre “compras de pánico”, cesiones estratégicas y apuestas a futuro, el mercado queda clausurado. Ahora le toca al campo dictar sentencia sobre si Espinosa, Vinicius Lima, Nico Ibáñez, Jonathan Pérez, Djurdjevic, Antuna y Agustín Rodríguez fueron simples parches de última hora o, en realidad, los refuerzos determinantes que terminarán marcando el rumbo del Clausura 2026.
